Los vecinos dicen que una cañería revienta por las noches. Además insisten para que limpien los espacios verdes.

Puro monte. En los espacios verdes del barrio abunda la basura, las malezas y los insectos.

Agua estancada, enjambres de mosquitos, bolsas de basura y un monte que crece sin límites es el panorama con el que deben convivir al menos unas doscientas familias del barrio V Centenario que se encuentra frente al 1º de Mayo. El complejo habitacional posee cuatro calles de tierra que según aseguraron los vecinos se convierten en lodazales cada vez que llueve (ver: “Un barrio al que…”). Pero lo que más preocupa a los vecinos es el persistente derrame de afluentes cloacales que sufren a diario, provenientes de una cañería que pasa por el fondo del barrio y que no tiene tapa.  Allí se concentran todo tipo de insectos, sobretodo mosquitos que representan un peligro para la salud. Dicen que hace meses reclaman por la limpieza y el mantenimiento de la zona pero que aún no obtuvieron respuesta. Las autoridades municipales adelantaron que realizarán una inspección para encontrar soluciones

“En el barrio tenemos muchos problemas, todos relacionados con la basura y la falta de desmalezamiento de los espacios verdes. Además el agua servida y de lluvia que inunda las calles y se queda estancada por días, favorece la reproducción de miles de mosquitos que nos invaden de noche. Si llega a aparecer dengue en la provincia, seguro que este lugar va a ser uno de los focos principales”, afirmó Claudia Videla.

A los dichos de Claudia se sumaron las voces de otros vecinos que se quejan por la falta de limpieza del barrio. Marta Gutiérrez es maestra de escuela, cada día toma sus bolsas de basura y camina las dos cuadras que distancian a su vivienda de la avenida Quinto Centenario, por donde el camión de recolección de residuos hace su recorrido. “En la nochecita empezamos la peregrinación hasta la calle principal. Porque por allá sí pasan los servicios municipales”, dijo.

Javier Reynoso vive con su  joven familia al final de la calle número 3 del barrio, más conocida como pasaje San José. Su casa está pegada al espacio en el que la maleza creció más de un metro y medio. Tiene un hijo de dos años y una bebé de pocos meses. Contó  que por las noches no puede dormir por los mosquitos y que teme por la salud de sus pequeños. “No hay repelente ni veneno que los detengan, vivimos poniendo aerosoles y prendiendo espirales, pero son muy resistentes”, aseveró y agregó que cada vez hay más cantidad. Además, contó que mató a un alacrán en la entrada de su vivienda y que vio una víbora desaparecer entre los arbustos silvestres.

“Pedimos que nos traten como a cualquier otro vecino, que podamos tener servicios municipales y alumbrado público. Queremos pagar los impuestos, no estamos pidiendo que nos regalen nada”, expresó Verónica Flores.

En el Municipio no tenían conocimiento del estado en el que se encuentra el barrio. Ramón Zarrabeitía, secretario de Servicios Públicos, aseguró que no recibieron ningún tipo de reclamo formal sobre lo que expusieron los vecinos, pero que en los próximos días mandará diversas cuadrillas a inspeccionar las áreas correspondientes para chequear el estado del barrio, y así definir si hay que desmalezar y limpiar, fumigar o controlar los derrames cloacales. También sostuvo que el recolector ingresa a dos calles del barrio y que la acumulación de residuos es responsabilidad de los propios vecinos por que son ellos los que los arrojan sobre el espacio verde.