Bajo la sombra de los escándalos de pedofilia, el papa Francisco empieza hoy un difícil viaje de 36 horas a Irlanda. Si bien el objetivo es participar en el Encuentro Mundial de Familias, el espanto de la pedofilia en el clero dominará la visita.

Un reciente informe que reveló que en Pensilvania, Estados Unidos , por lo menos 1000 chicos fueron víctimas de unos 300 sacerdotes en los últimos 70 años, volvió a poner bajo los reflectores de todo el mundo el terrible escándalo de abusos sexuales de menores por parte de religiosos. Es una atrocidad que golpeó especialmente en el siglo pasado a Irlanda, donde hoy reina un clima hostil hacia la Iglesia y se espera que el Papa, que se reunirá con víctimas en Dublín, vuelva a abordar esta cuestión, considerada un talón de Aquiles de su pontificado.

Francisco será el segundo pontífice en pisar “la isla esmeralda”, que recibió triunfalmente a Juan Pablo II en 1979. Casi 40 años después, el exarzobispo de Buenos Aires -que estudió inglés en un colegio jesuita de Dublín en 1980- encontrará un panorama dramáticamente distinto en el país.