El Papa Francisco reconoció que la Iglesia está «herida por el pecado», en una implícita alusión al flagelo de los abusos sexuales cometidos por miembros del clero que hunde a la institución en la mayor crisis de los últimos tiempos. Lo dijo durante una misa que ofició en la catedral basílica de la capital panameña especialmente destinada a los obispos, sacerdotes, religiosas y dirigentes laicos del país.

«El cansancio de la esperanza nace al constatar una Iglesia herida por su pecado y que tantas veces no ha sabido escuchar tantos gritos en el que se escondía el grito del Maestro: Dios mío, ¿por qué me has abandonado?», afirmó Francisco en la homilía de la celebración durante la que “dedicó” el altar del templo, Santa María La Antigua, recientemente restaurado, y que había visitado Juan Pablo II en 1983.