Hasta el 5 de julio, se renovarán ocho gobernaciones y cientos de cargos locales. Involucra al 41% del padrón del país. Los resultados pueden ser clave para los comicios nacionales.

En la mayoría de los casos, los mueve un básico instinto de supervivencia. En unos pocos, también la idea de que un triunfo local puede potenciar sus planes nacionales. La unión de esas decisiones tácticas en pos de una estrategia para conservar o sumar poder configuró un calendario electoral partido como pocas veces. En este 2015, se votará casi literalmente todo el año. El primer comicio, unas primarias municipales en dos ciudades de Mendoza, fue el 22 de febrero. En caso de haber balotaje para la presidencial, los argentinos deberán ir a las urnas el 22 de noviembre. Nueve meses después. Un parto.

La proliferación de elecciones este año también se debe a que muchos distritos incorporaron las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias que recién en 2011 debutaron a nivel nacional y hasta entonces sólo regían en unos pocos distritos, como Santa Fe. La semana pasada, por caso, fue la primera vez en la Ciudad de Buenos Aires.

El caso de los porteños es por demás particular. Por las reglas electorales que rigen en el distrito podrían ir a votar seis veces este año: ya fueron el domingo de la semana pasada por las internas para jefe de Gobierno; el 5 de julio será la primera vuelta para esos cargos; si uno de los candidatos a reemplazar a Mauricio Macri no consigue el 50%, dos semanas después habrá que ir por el balotaje. Y luego les podría tocar la otra tanda de tres que prevén las normas nacionales para todos y todas: el 9 de agosto las PASO nacionales, el 25 de octubre la primera vuelta y el 22 de noviembre una eventual segunda.

Las elecciones que se sucederán hasta el 5 de julio en 11 provincias incluyen la renovación de 8 gobernaciones (Salta, Santa Fe, Río Negro, Mendoza, Tierra del Fuego, La Rioja, Córdoba y Ciudad de Buenos Aires). Además, habrá primarias para gobernador en Chaco y La Pampa, y comicios para cargos legislativos en Corrientes. Cerca del 41% del padrón nacional.

Otra provincia, Neuquén, la número 12, se sumará al calendario aunque con un comicio menor: el 17 de este mes habrá elecciones municipales en Plaza Huincul.

Esta es otra particularidad que está marcando el año electoral. Municipios que desdoblan su elecciones del comicio provincial, a su vez desdoblado del nacional.

Los mendocinos que votaron ayer en la capital y en San Carlos por intendente y concejales, por caso, ya lo hicieron en las primarias de sus municipios el 22 de febrero y en las internas provinciales del 19 de abril. Elegirán gobernador el 21 de junio y luego podrían tener triplete nacional. Siete veces a las urnas en cuestión de meses. Peor que los porteños.

La mayoría de los comicios previos a las PASO nacionales de agosto traerían malas noticias para el Gobierno nacional: Salta y La Rioja podrían ser las excepciones. Aunque por su peso en el padrón no lograrían compensar duras derrotas en Santa Fe, Córdoba y la Ciudad de Buenos Aires, entre otras.

En contrapartida, la oposición espera alimentarse de estos triunfos o buenas elecciones intermedias para potenciar candidaturas nacionales. Macri aparece, por ahora, como el mejor posicionado en esa estrategia: candidatos del PRO ganaron las primarias en Santa Fe y Ciudad de Buenos Aires y hay buenas perspectivas en Córdoba.

De todos modos, la película de 2011 hace que todos los presidenciales abran el paraguas. Aquel año, el oficialismo había sufrido claros traspiés previos y luego Cristina arrasó en todo el país, incluso en esos distritos adversos a nivel local. Paradojas de la política: tanto Daniel Scioli como Sergio Massa se aferran a aquella experiencia para minimizar estas incómodas paradas intermedias.