Pasaron poco más de 24 horas desde que la prensa difundió supuestas irregularidades en un máster universitario obtenido por Carmen Montón hasta que la ministra de Sanidad española renunció al cargo este martes. Pero esa rápida reacción, lejos de apagar el incendio, lo expandió a todo el arco político español.

Tanto el presidente del Gobierno, el socialista Pedro Sánchez, como el líder de la oposición y del Partido Popular (PP), el conservador Pablo Casado, sienten temblar el suelo que pisan por las réplicas del terremoto que se llevó por delante a Montón, como dejaron en claro en su regreso al Congreso tras la pausa estival.

La renuncia de la médica de 42 años fue la segunda en el gabinete de Sánchez en 100 días de Gobierno, después de que el presentador Máxim Huerta dejara el Ministerio de Cultura apenas seis días después de asumirlo por posibles problemas con Hacienda. Oposición y prensa hablan por eso de “el Gobierno más débil de la democracia”.