La organización terrorista vasca ETA, disuelta el pasado mayo, reconoció uno de los atentados más sangrientos de su historia tras negarlo durante cuatro décadas: la explosión de una bomba en una cafetería de Madrid que dejó 13 muertos en 1974.

En su último “Zutabe”, una suerte de boletín interno del grupo, éste reconoce hacer matado a 758 personas, varias decenas menos que las que le atribuyen las autoridades españolas y las asociaciones de víctimas del terrorismo, así como 2.604 acciones armadas.

El documento está fechado un mes antes de la disolución de ETA y fue difundido por el diario vasco “Gara”, de perfil independentista.

Además del atentado de la calle Correo, como se conoce el que terminó con la vida de 13 personas en 1974 en pleno centro de la capital española, el grupo independentista vasco reconoce también por primera vez la muerte de tres personas en Tolosa en 1981, que fueron confundidas con policías, según argumenta.