Asilado en México por las amenazas de muerte después del golpe de Estado, el destituido presidente de Evo Morales denunció que el número de muertos en Bolivia aumentó a 24 en sólo cinco días por la represión militar y policial.

Morales tuiteó «exigimos al Gobierno de facto de Áñez, Mesa y Camacho identificar a los autores intelectuales y materiales de las 24 muertes en 5 días por la represión policial y militar. Denuncio a la comunidad internacional estos delitos de lesa humanidad que no deben quedar en la impunidad».

De igual modo, un informe de la Defensoría de Bolivia y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), indicó el mismo número de personas asesinadas en Bolivia hasta 16 de noviembre a las 12 horas. Asimismo, se denuncia que el Gobierno de facto decretó que las Fuerzas Armadas no tendrán responsabilidad penal por la represión y la masacre que se profundiza en el país.