Un gallo acusado de cantar demasiado temprano por sus vecinos en una isla turística deberá comparecen ante la justicia el 4 de julio en el tribunal de la localidad de Rochefort.

El animal vive en la isla de Oleron, en el suroeste francés, donde sus cacareos desde el amanecer irritan a los propietarios de sus vecinos.

Su historia provocó numerosas reacciones en Francia, incluida la del alcalde de otra localidad del suroeste, Gajac, que pidió al gobierno que declare los sonidos del mundo rural como parte del «patrimonio nacional».

La propietaria del gallo, Corine Fesseau, dijo que estaba dispuesta a un «diálogo, siempre que no me agredan».