La actividad en los aeropuertos franceses se tornó caótica debido a que la mitad de los vuelos de la aerolínea Air France fueron cancelados hoy luego que sus pilotos iniciaron una huelga que amenaza extenderse hasta el 22 de septiembre y que fue descrita como la más agresiva para la empresa desde 1998.

La medida de fuerza se produce por los planes de la empresa de expandir sus operaciones de bajo costo, realizados por Transavia (propiedad de Air France) con tripulación a la que “le pagará un sueldo inferior a la aerolínea principal”, según denuncia el Sindicato Nacional de Pilotos de Línea (SNPL) , informó el diario Le Monde en su página web.

La compañía asegura que con este cambio pretende reducir décadas de pérdidas en los vuelos de corto recorrido, pero los pilotos temen que la empresa aproveche la transferencia para modificar las condiciones laborales actuales.

Air France-KLM viene recortando miles de puestos de trabajo en los últimos años como reacción a la caída de los ingresos.

La medida de fuerza podría costar a la empresa entre 10 millones y 15 millones de euros cada día, dependiendo de cuántos pilotos la secunden, indicó el consejero delegado de la aerolínea, Frederic Gagey, citado por la agencia de noticias DPA.

Air France-KLM (creada por un acuerdo mutuo de fusión entre Air France y KLM en mayo de 2004) logró reducir sus pérdidas con un plan de reestructuración a tres años lanzado en 2012, pero sigue sin lograr alcanzar la rentabilidad y en el el primer semestre del año, registró una pérdida neta de 614 millones de euros.

La huelga se produce poco después de una serie de paros de similar tenor de su rival alemana Lufthansa, por una disputa laboral en su filial de bajo costo Germanwings.

La medida provocó la cancelación de cerca de la mitad de todos los vuelos de la aerolínea, por lo que la empresa recomendó a los pasajeros cambiar sus vuelos mientras otras líneas aéreas reforzaron la oferta dentro del territorio francés.

Air France-KLM viene recortando miles de puestos de trabajo en los últimos años como reacción a la caída de los ingresos. La empresa franco-holandesa sufre por la fuerte competencia en Europa de empresas de bajo costo como Easyjet, Ryanair o Vueling (de Iberia).

Por eso quiere traspasar a Transavia conexiones de corta y media distancia y bajar así sus costos anuales en más de 1.000 millones de euros.