Amnesty denunció que las autoridades fueron advertidas del secuestro y no se hizo nada.
Cuando un equipo de especialistas y militares británicos y estadounidenses aterrizaron ayer en Abuja para colaborar en el rescate de las 270 adolescentes secuestradas por los islamistas nigerianos de Boko Haram, otra sorprendente noticia mostró la indiferencia del gobierno de Nigeria ante la suerte de las chicas. Los militares nigerianos recibieron un alerta cuatro horas antes sobre el inminente ataque al pensionado, donde las estudiantes vivían en Chibot, pero no enviaron refuerzos para protegerlas ni defenderlas.

Amnesty International, la organización humanitaria con base en Londres, dijo que “los militares tuvieron una advertencia de cuatro horas en Maidugur”, capital del remoto estado de Borno, “exactamente a las siete de la tarde”. El ataque comenzó a medianoche y duró 12 horas. Pero decidieron no enviar refuerzos porque existe la convicción de que Boko Haram está mucho mejor armado que los pobres soldados nigerianos. La pequeña dotación que protegía al colegio fue superada por los islamistas durante el ataque y huyeron a la selva.

Los guerrilleros islamistas de Boko Haram, que proyectan un califato en toda Africa y ya tienen ramificaciones en Chad y Camerún, no solo han sido reaprovisionados por Al Qaeda y enriquecidos por secuestros y asaltos a bancos. En el caos de Libia, tras el pillaje de arsenales del general Kadafi, sus armas más sofisticadas, más blindados y transportes, están ahora en sus manos. Una diferencia abismal con los mal pertrechados soldados nigerianos, en un ejército con corrupción endémica en su generalato. Los soldados se han quejado de que no pueden confrontar a Boko Haram con las armas que tienen. El presupuesto militar nigeriano es de 6 mil millones de dólares pero no llega al pertrechamiento de las tropas.

La llegada de americanos y británicos más el aporte de 3000 tropas franceses desplegadas en Mali, Camerún, drones de vigilancia, inteligencia y ataque, puede cambiar este equilibrio de fuerzas y equipar a las fuerzas militares locales, que el gobierno nigeriano quiere que sean las únicas en el terreno. Hay una enorme diferencia entre los deseos del presidente Goodluck Jonathan, que desea ser reelegido, y la opinión publica y familiares de las víctimas, que reclaman una ayuda internacional para poder rescatarlas.

El presidente Jonathan sabe que Boko Haram está infiltrado en las fuerzas de seguridad y militares nigerianos. Los generales del norte del país les venden armamento, a causa de ese fuerte resentimiento que existe entre el norte pobre y musulmán y el sur petrolero y rico del país.

Su gran temor es que, en nombre de la lucha contra Boko Haram, él sea derrocado por los generales que dicen quererlos combatir.

Gran Bretaña ofreció a Nigeria, su ex colonia y primer productor de petróleo africano, el auxilio del SAS, sus fuerzas especiales de élite, para una operación de rescate. Jonathan las rechazó de plano. Tuvo que presionar tanto David Cameron como Barack Obama para que aceptara “un equipo de asesores”, donde obviamente están las fuerzas especiales, para ayudar a rescatar las chicas en una operación mundial de clamor. Francia, Estados Unidos y Gran Bretaña observan “una falta de urgencia” de parte del gobierno nigeriano en combatir a Boko Haram y en rescatar a las adolescentes secuestradas.

Un mediador con experiencia de negociación con Boko Haram, que quiere decir “educación occidental prohibida”, dijo que quieren transar a las secuestradas por algunos de sus detenidos políticos con el gobierno nigeriano. Shehu Sani, que debió lidiar cara a cara con el grupo la suerte de occidentales secuestrados, sostuvo que, antes de venderlas como esclavas sexuales, el jefe de Boko Haram Abubakar Shekau tiene otros planes para las 270 chicas rehenes. “Si usted mira el hecho de que estas chicas llevan varias semanas de cautiverio, es posible detectar un tono conciliatorio en la declaración de Abubakar Shekau. El no está diciendo que matará a las chicas”, dijo Shehu Sani al diario británico The Daily Telegraph.

Con la campaña internacional para el rescate, encabezada por Michel Obama, hoy las chicas valen tanto como un rehén occidental.