Hector Mulawka, uno de los impulsores de la actividad, explicó a los colegas de PRIMERA EDICIÓN que la principal motivación era generar conciencia acerca de que no se debe arrojar monedas ni residuos al lugar, pero la gran cantidad recolectada (90 kilos de monedas) derivó en que ahora se encargarán de clasificarlas y lo “recaudado” se donará a un merendero local.

La importancia de que la gente tome conciencia de que no hay que arrojar monedas al agua tiene que ver no sólo con el tema de la contaminación de las aguas sino que los peces, creyendo que son comida, las tragan, se ahogan y mueren.

Mulawka remarcó también la inconveniencia de alimentar a la fauna de Cataratas, una mala costumbre naturalizada por los misioneros y “copiada” por los turistas, que perjudica muchísimo la alimentación, la salud y la conducta de los animales.

“Se vuelven diabéticos, tienen problemas en los dientes, sobre todo los coatíes y ahora también los monos, las urracas… Se vuelven más atrevidos y generan incomodidad a los turistas», alertó.

Además de los 90 kilos en monedas, también se juntaron unos 10 kilos más en materiales de construcción, más precisamente restos de pasarelas que se llevó la creciente de 2014 y quedaron ahí.

Sergio Valdecantos, intendente del Parque Nacional Iguazú, manifestó a medios locales que fue exactamente en dos lugares particulares donde notaron mayor caudal de monedas: “uno que está muy cerca de la Garganta del Diablo y otro a unos 200 metros antes de llegar al balcón. Este año nos sorprendió la cantidad, porque el año pasado habíamos juntado menos de la mitad”.

De las piezas encontradas se determinó que en su mayoría son monedas de Argentína, así como también de Brasil, Paraguay, Colombia, Bolivia.