Quien confirmó la presentación del joven ante la jueza de turno fue su defensor, el penalista villamercedino Pascual Celdrán. “Antes de mi cliente va a ratificar la denuncia el interventor del Servicio, Hugo Scarso, que tuvo una actuación destacada”, elogió el abogado.

Palacios está con prisión preventiva por una causa por robo. Si bien no tiene sentencia firme fue trasladado al penal de máxima seguridad por una decisión administrativa, no de la Justicia.

El 20 de septiembre –detalló Celdrán-, otro preso se comunicó con la hermana de Palacios. “Le dijo que le habían dado una paliza, que lo habían torturado”, contó. La primera intervención judicial fue la del juez que lo procesó, el de Instrucción 1 de Villa Mercedes Alfredo Cuello. Pero como estaba de licencia intervino Leandro Estrada, el subrogante.

“Este juez envió una nota para que se preserve su integridad. Lo llevaron a un centro de salud de Quines y dijeron que tenía un moretón en el ojo nomás. Lo mismo dijo un médico del penal que lo revisó. Pero una revisación profunda por parte de un forense determinó que tenía fracturas en una costilla, en un brazo y que le faltan dos uñas de los dedos de una mano que fueron arrancadas a patadas.

“Mi cliente pudo describir con nombre y apellido a tres de los guardias. Al parecer lo querían obligar a firmar una sanción por quince días”, explicó el abogado. “Son cosas que pasan en esa cárcel ubicada en un confín de la provincia y a la que no tenemos acceso”, se quejó.

Será fundamental para la investigación corroborar si las cámaras de seguridad funcionaban en el penal. Si es así, las torturas deberían haber quedado registradas.

Palacios, de 30 años, fue procesado con prisión preventiva por robar en una peluquería del barrio Pringles de Villa Mercedes. Su defensor dijo que tiene antecedentes por robo pero ninguno a mano armada.