Un grupo de investigadores de la Universidad de Coimbra (UC) detectó, por primera vez, restos de microplásticos en la cadena alimentaria de los pingüinos que habitan en la Antártida, un hallazgo que los expertos han calificado de «alarmante» y publica hoy la revista Scientific Reports.

El estudio revela que al menos en el 20 por ciento de las muestras de excremento de pingüinos analizadas había restos de microplásticos, con partículas de menos de 5 milímetros de volumen.

«Estos datos resaltan la necesidad de una evaluación adicional de los niveles de microplásticos en esta región sensible del planeta, específicamente estudios sobre tendencias temporales y efectos potenciales sobre pingüinos y otros organismos en la red alimentaria marina antártica», dice la investigación.