En Salvador, los de Van Gaal se impusieron por 5-1 y se vengaron de la final perdida en Sudáfrica.

“¿Nos conocemos?”, fue la pregunta que retumbó en la cabeza de Xabi Alonso cuando lo vio a Nigel De Jong por la mitad de la cancha en Salvador. La última vez que se habían cruzado en un Mundial había sido en la final de Sudáfrica 2010 y el holandés le dejó marcador en el pecho al español todos los tapones de su botín derecho. España le ganó 1-0 a Holanda y levantó por primera vez la Copa del Mundo. Cuatro años más tarde, los caprichos de la pelota los volvió a cruzar.

En el debut por el Grupo B, España saltó al campo de juego a defender su título justo ante Holanda, el rival al que se lo ganó cuatro años atrás. Los españoles, con Casillas, Piqué, Ramos, Xavi, Xabi Alonso, Iniesta… la columna vertebral del campeón del mundo, intacta. En cambio, los holandeses, con muchas caras nuevas más Robben, Van Persie, Sneijder y el mencionado De Jong; pero con el experimentado Louis Van Gaal en el banco, la “Naranja Mecánica”, vestida de azul, salió a poblar la mitad de la cancha y controló a su rival en los primeros minutos.

De hecho, a los 7, Sneijder quedó mano a mano con Casillas y el arquero del Real Madrid volvió a ahogar el grito de los holandeses, como en 2010 cuando le tapó dos mano a mano a Robben cuando iban 0-0. Le costó hacer pie al campeón del mundo, pero más rápido que lento se acomodó y empezó a hacer de la posesión un culto. A los 9, Iniesta probó desde afuera y estuvo cerca.

Iniesta, Xavi; más Xabi Alonso y Silva, manejaban la pelota a placer y hasta pusieron mano a mano a Diego Costa dos veces. En la primera, el delantero no pudo definir y en la segunda enganchó ante el central De Vrij y se dejó caer. El árbitro Nicola Rizzoli señaló el punto del penal y a los 26, Xabi Alonso anotó el 1-0 desde los doce pasos.

Cerca de la media hora de partido, Blind y Robben edificaron una doble pared sobre la izquierda, el centro del lateral izquierdo llegó al área y Sergio Ramos no supo rechazar ni Van Persie definir. Holanda avisaba que por la izquierda generaba peligro. A los 42, Iniesta metió un pase fantástico para Silva que quedó cara a cara con el arquero Cillessen. El zurdo la quiso picar, pero el arquero le adivinó la intención y desvió el balón al córner. España perdonó y Holanda se lo empató: a los 44, Blind tiró un centro desde la mitad de la cancha, a espaldas de Sergio Ramos. Y Van Persie voló por el cielo de Salvador para conectar de palomita y poner el 1-1 por encima de la cabeza de Casillas. Golazo, cierre del primer tiempo y resultado abierto.

España salió a jugar el segundo tiempo con la misma idea de siempre: tener el balón. Pero Holanda, en cuanto la recuperó, fue directo contra el arco rival y tardó apenas ocho minutos en ponerse en ventaja. Otro pelotazo de Blind a espaldas de los centrales. Robben la bajó de zurda, enganchó ante Piqué y definió de zurda. La pelota se desvió en el pie de Sergio Ramos y descolocó a Casillas. Puñalada al corazón del campeón.

Duro en el medio y práctico con la pelota. Holanda empezó a pasar por arriba a España. Lo que al campeón le costaba 20 pases, a Holanda con dos o tres le alcanzaba. Intentó una reacción en su equipo Del Bosque con los ingresos de Torres y Pedro por Diego Costa y Xabi Alonso. Pero Holanda se ponía 3-1 por una pelota parada: a los 20 llegó el centro al área, pareció falta de Van Persie sobre Casillas, pero poco le importó a De Vrij que se llevó por delante la pelota para instalar el tercero.

Después, la debacle de España. Y los dos golpes de nocaut que faltaban. A los 27, Sergio Ramos le dio un pase a Casillas. El arquero la quiso parar, pero se le fue larga. Y Van Persie, rápido como un rayo, le quitó el balón y tocó de zurda. Ya era una goleada durísima para los españoles. Pero lo peor llegó a diez del final: pelotazo para la velocidad de Robben que dejó muy atrás a Sergio Ramos, enfrentó a Casillas, le amagó, lo dejó tirado por el césped y definió de zurda, cruzado, para sellar un 5-1 contundente, que puedieron ser más. Holanda sumó apenas tres puntos, España ya tiene la Copa de 2010 en sus vitrinas; pero para los de naranja (hoy azules) fue una venganza dulce en un plato que se sirve siempre frío.