LOS ÚLTIMOS COMBATIENTES REBELDES ABANDONARON HOY HOMS EN VIRTUD DE UN ACUERDO PARA PACIFICAR LA URBE DE SIRIA, LO QUE ALLANA EL CAMINO PARA QUE EL GOBIERNO RETOME COMPLETAMENTE LA TERCERA MAYOR CIUDAD DEL PAÍS, ALGUNA VEZ LLAMADA “CAPITAL DE LA REVOLUCIÓN” CONTRA EL PRESIDENTE BASHAR AL ASSAD.

El gobernador de Homs, Talal al Barazi, dijo que un total de 739 personas, entre milicianos y civiles, salieron hoy del distrito de Al Waer, en el noroeste de la población, tras un asedio de tres años que dejó el lugar devastado por las bombas y luego del acuerdo alcanzado con el gobierno la semana pasada.

Según el responsable político, un total de 100 combatientes desarmados y 172 pertrechados con armas ligeras fueron evacuados de Homs, así como 447 mujeres y menores y 20 heridos, que fueron trasladados en ambulancias de la Media Luna Roja Siria y serán llevados a otras provincias del país.

“Los hombres armados se han dirigido a zonas de Idleb y Hama”, provincias del norte del país, precisó Al Barazi en declaraciones a la agencia de noticias EFE.

La evacuación coincide con conversaciones sin precedentes que un variado conjunto de grupos opositores, incluyendo facciones armadas, inició hoy en Arabia Saudita a fin de formar un frente unido para eventuales negociaciones con el gobierno para tratar de poner fin al conflicto, que comenzó en 2011.

La conferencia en Riad llega luego de renovados esfuerzos diplomáticos liderados por las principales potencias para buscar una resolución a la guerra, así como de una intensificación de las intervenciones militares extranjeras, incluyendo el primer ataque de Rusia desde un submarino, que fue lanzado ayer.

En Homs, el activista de la opositora Red Sham en Homs, Samer al Homsi, dijo que entre los rebeldes que salieron de la ciudad había al menos 80 que pertenecen a facciones próximas al grupo Estado Islámico (EI) y al Frente al Nusra, filial siria de Al Qaeda.

Mientras, en el interior de Al Waer, “se respira un ambiente positivo, la gente está en la calle y se siente contenta”, apuntó a EFE el activista Mohamed Oglu, residente en ese distrito.

Oglu manifestó su esperanza de que la normalidad regrese al lugar, donde reina la devastación, ya que, señaló, la mitad del barrio está destruida por la violencia.

Con la salida de los combatientes, que ha estado supervisada por la ONU, culmina la primera etapa del acuerdo alcanzado entre las facciones armadas de Al Waer y las autoridades sirias.

Ese pacto contempla, asimismo, la entrada de ayuda humanitaria en el distrito, la liberación de prisioneros en manos de los rebeldes, el restablecimiento de las instituciones públicas en Al Waer y la apertura de un paso para la entrada y salida de civiles.

Camiones con asistencia humanitaria accedieron el jueves y el sábado pasado, mientras que un número indeterminado de prisioneros fueron puestos en libertad hoy por los opositores en Al Ganto, al norte de Homs y controlada por los rebeldes, dijo Al Homsi.

A partir de la próxima semana, las autoridades permitirán la entrada de civiles a Al Waer, que antes del conflicto tenía unos 70.000 habitantes.

El siguiente paso será la regularización ante las autoridades de los insurgentes que decidieron quedarse en la zona y que aceptaron un alto el fuego, ya que los que se marcharon lo rechazaron.

El pacto logrado en Al Waer es similar al alcanzado en mayo de 2014 entre las autoridades y los insurgentes, por el que los rebeldes se retiraron del casco antiguo de Homs, a cambio de la liberación de 70 prisioneros capturados por los opositores.

Recuperar el control de la ciudad de Homs es una victoria simbólica e importante para el gobierno sirio, que ha perdido extensos territorios en provincias aledañas a manos de distintos grupos insurgentes, sobre todo el EI.

La ONU ha estado impulsando altos el fuego locales ante el fracaso de iniciativas de pacificación más amplias para la guerra en Siria, que ya ha causado la muerte de más de 250.000 personas y forzado el desplazamiento de más de 11 millones.

La gestión de paz de más alto perfil fue lanzada el mes pasado en Viena, donde diplomáticos de 17 países -incluyendo a los principales partidarios y detractores internacionales de Al Assad- acordaron una hoja de ruta para conformar un gobierno de transición en seis meses y celebrar elecciones en 18.

El plan contempla negociaciones entre representantes de la oposición y del gobierno para el 1 de enero. Washington espera poder celebrar otra ronda de conversaciones internacionales en Nueva York el 18 de diciembre.

La conferencia de dos días en la capital saudita marca la primera vez que se reúne un abanico tan amplio de grupos opositores y facciones armadas.

Los cerca de 100 delegados que asisten tienen como meta forjar un frente unificado para las conversaciones con Al Assad, aunque analistas dicen que entre ellos existen grandes diferencias.

El futuro de Al Assad es una de las cuestiones más calientes, ya que algunos grupos insurgentes apoyados por Occidente y países árabes insisten en que debe renunciar.

Los grupos de la oposición que no están en el exilio no están de acuerdo, y 17 de ellos difundieron hoy una declaración en Damasco en la que rechazan la conferencia de Riad, destacando que la oposición “debe estar dentro de Siria”.

Las preocupaciones mundiales por la guerra crecieron al ritmo de la expansión del EI en Siria e Irak y de sus atentados en otras partes del mundo, incluyendo los de París del mes pasado.

Los yihadistas también han secuestrado a cientos de personas, incluyendo a más de 200 miembros de la minoritaria comunidad asiria cristiana de Siria en la provincia de Hasakah, en el noreste del país.

Hoy, el EI liberó a 25 cautivos asirios, entre ellos dos chicos, informó la ONG Red de Derechos Humanos Asiria.

La violencia también continuó en distintas partes del país, y al menos 43 personas, entre ellas 20 menores, murieron hoy por bombardeos y la caída de cohetes cerca de Damasco y en las provincias de Alepo e Idleb, en el norte de Siria, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.