Los yihadistas del Estado Islámico de Irak y el Levante extienden su ofensiva en ciudades clave. Ayer tomaron Rutba y Haditha y se acercan a una represa en el Eufrates, una región estratégica.

En su incontenible avance hacia Bagdad, los yihadistas sunitas del Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL) extienden cada vez más su ofensiva y ayer ampliaron sus posiciones desde el norte hacia la provincia de Al Anbar, en el oeste del país, cercano a Jordania. Allí los reportes indican que tomaron las ciudades de Rutba y Haditha y que se acercan a una represa en el Eufrates con una central hidráulica con importancia estratégica para la distribución en la región.

Combatientes del EIIL entraron en Rutba después de que las tropas del gobierno abandonaran sus puestos, informó la televisión independiente Al Sumaria TV. Los extremistas también controlan las localidades de Ana, Rawa, donde ayer se informaron al menos 21 fusilamientos.

En su intento por establecer un amplio califato, que imponga la ley islámica entre el Mediterráneo y el Golfo Pérsico, estos guerrilleros combaten con extrema dureza contra los musulmanes shiítas y también con los supuestos “colaboradores sunitas”. Con una fuerza de más de 10.000 hombres, ejecutan soldados a su paso y decapitan a ciudadanos en plazas públicas. En su trayecto ya tomaron posiciones a 60 kilómetros de la capital.

Desde la semana pasada, el EIIL controla gran parte del norte de Irak: conquistó Mosul, la segunda ciudad del país, en una operación relámpago, y consiguió poner en jaque a otras muchas ciudades en su camino hacia la capital Bagdad.El sábado se hizo con el control del puesto fronterizo de Al Qaim, un lugar estratégico en la frontera con Siria, y ayer avanzaba hacia otro de estos puestos, el de Al Walid.

En Siria, donde el grupo interviene también en la guerra civil, controla amplias partes del norte y este del país. En los dos países, los yihadistas actúan sin embargo de forma diferente: mientras en Siria dirigen sus atrocidades sobre todo contra los ciudadanos con ejecuciones masivas y flagelaciones incluso de niños, en Irak intentan atraerse el apoyo de la población. Aquí, para avanzar en el país, los extremistas necesitan el apoyo del pueblo.

Varios analistas internacionales, señalan que la toma de Mosul sólo fue posible porque la población local espera más de los combatientes rebeldes que del gobierno shiíta del premier Nuri al Maliki. Según Yezid Sayigh, politólogo del Centro Carnegie Middle East de Beirut, el experto está además convencido de que sin aliados sunitas en el país, el EIIL nunca habría podido lograr un avance tan rápido. Los yihadistas reciben apoyo sobre todo de la milicia Nakshbandi, integrada por seguidores del partido Baaz y antiguos simpatizantes y miembros del gobierno de Saddam Hussein.

La violenta ofensiva de los yihadistas puso a Irak en una crítica situación a al Maliki, quien tambalea ante las presiones de las potencias occidentales y de la interna religiosa. El viernes, el máximo líder religioso shiíta, Ali al Sistani, advirtió que el país necesita un nuevo gobierno, ante la incapacidad del premier de sofocar la violencia.

“Pido la formación de un gobierno eficaz, que sea aceptable a nivel nacional y evite los errores del pasado”, dijo el gran ayatolah Al Sistani, marcando una pronunciada división interna. Maliki es acusado dentro y fuera de Irak de haber llevado adelante una política de discriminación con la minoría sunita, lo que en parte explica el apoyo que ese sector islámico otorga a los integristas que controlan zonas en el noroeste del país.

Por oro lado, el canciller francés, Laurent Fabius, fue más allá y deseó que Irak se dote de “un gobierno de unión con o sin Maliki”, demostrando el poco respecto que su gobierno tiene por el premier iraquí. En la misma sintonía, el presidente estadounidense, Barack Obama, reiteró que “Maliki y los demás dirigentes iraquíes se encuentran ante una dura prueba”.

En Irak, los guerrilleros del EIIL son conocidos desde 2003, durante la invasión estadounidense, y fueron fundados con el nombre de Unidad y Guerra Santa. Tras las conquistas realizadas en Siria, sobre todo en la región de Deir al Zaur y Raqqa, en el este, y partes de la provincia de Aleppo, se hicieron fuertes y pudieron establecer una base de operaciones.