Durante el sábado, decenas de miles de indonesios seguían sin poder volver a sus casas tras las inundaciones que golpearon la región de Yakarta, en las que murieron 60 personas, según un nuevo balance realizado por las autoridades.

Las lluvias torrenciales que cayeron el 31 de diciembre causaron inundaciones y deslizamientos de tierra en la región de Yakarta y en la zona de Lebak, en el suroeste de la isla de Java, a unos 100 km de la capital.

El sábado, la agencia nacional de gestión de desastres indicó que el balance de muertos subió a 60 y que dos personas seguían desaparecidas. Además indicaron que los refugios se encuentras colapsados y que comienzan a escasear el agua potable y la comida.

El ministerio de Salud señaló que había desplegado a unos 11.000 efectivos sanitarios y militares para distribuir medicamentos, productos de higiene y comida, para evitar brotes de hepatitis A u otras enfermedades.

En la región de Lebak, donde fallecieron una decena de personas, policías y militares distribuían comida instantánea y otros productos en remotas comunidades, que habían quedado incomunicadas después de que varios puentes resultaran dañados.

«Es difícil llevar suministros ahí (…) y hay una docena de lugares afectados por los deslizamientos», explicó a la AFP Tomsi Tohir, un jefe de la policía local. «Por eso utilizamos helicópteros, aunque no haya lugares para aterrizar».

Esta catástrofe es la más mortífera desde las inundaciones de 2013 que dejaron un saldo de decenas de muertos en la capital indonesia.