La planteó el presidente Rohani. Ambos países, rivales desde 1979, se oponen a la expansión actual de ultraislámicos. Teherán ya tendría tropas en suelo iraquí. No hubo aún respuesta de Washington.

La catastrófica situación de Irak y el peligroso caos en el que está sumido el país asiático ante el avance de fundamentalistas ultraislámicos que buscan tomar el poder elevó sensiblemente el nivel de alarma en la región. La situación llegó a tal punto que su vecino Irán dio un giro en su política y le ofreció a su viejo enemigo Estados Unidos colaborar con sus tropas en la batalla contra los insurgentes.

“Si vemos que EE.UU. actúa contra los grupos terroristas, entonces podemos pensar en una cooperación”, afirmó el presidente iraní, Hassan Rohani. “Hasta hoy no se presentó ninguna solicitud específica de asistencia, pero estamos dispuestos a ayudar en conformidad con el derecho internacional”, agregó el mandatario para reafirmar la idea de una lucha conjunta contra el terrorismo.

Hasta anoche no hubo respuesta de Washington, enfrentada a Teherán desde la revolución islámica de 1979.

El régimen de Irán, una potencia shiíta en la región que en los últimos meses se ha acercado a EE.UU. gracias a un acuerdo temporal sobre su plan nuclear, ve con preocupación el avance fulgurante de extremistas sunnitas en la vecino Irak, donde el gobierno está también dominado por shiítas.

Irán forjó estrechos vínculos políticos y económicos con Irak desde la invasión que Estados Unidos encabezó para derrocar a Saddam Hussein. Muchos shiíes iraquíes influyentes, como el actual premier Nuri al Maliki, vivieron exiliados durante años en Teherán.

Las palabras de ayer de Rohani tienen lugar después de que su par Barack Obama anunciara que va a prestarle ayuda a Irak para que pueda detener el avance de los extremistas del “Estado Islámico de Irak y el Levante” (EIIL), una facción muy violenta que cuenta con cerca de 12.000 combatientes en territorio sirio e iraquí.

Obama afirmó que no enviará tropas, pero evalúa otras opciones como la utilización de drones y aviones convencionales para bombardear posiciones rebeldes. Con este motivo envió el viernes al Golfo Pérsico al portaaviones USS George H.W. Bush. Lo acompañan el crucero con misiles Philippine Sea y el destructor con USS Truxtun. Los buques llevan misiles Tomahawk, que pueden alcanzar Irak. El portaaviones tiene cazabombarderos que también llegarían fácilmente al terreno.

En la conferencia de prensa de ayer, Rohani afirmó que Irán estudiaría cualquier petición de asistencia que provenga de Bagdad o Washington. Si bien declaró que “no se ha planteado hasta el momento el ingreso de nuestras fuerzas en Irak para efectuar operaciones”, se supo que dos unidades de la famosa Guardia Revolucionaria iraní estarían combatiendo en el vecino país.

Los líderes del EIIL anunciaron que llevarán la batalla hasta Bagdad y al territorio shiíta en el sur de Irak, donde se encuentran los santuarios de esa comunidad musulmana a los que los devotos rinden la mayor reverencia. Fuertemente armados y fogueados en numerosas batallas en Siria y otros países, los yihadistas se hicieron esta semana con el control de la provincia norteña de Nínive, que incluye la ciudad de Mosul; Tikrit y otras zonas de la provincia de Saladino, y sectores de las provincias de Diyala y Kirkuk, lo que los ha colocado a pocos km de Bagdad.

Sin embargo, y después de haber huido ante el ataque de los fundamentalistas, las fuerzas armadas iraquíes lograron recomponerse y estaban preparando una contraofensiva en el norte del país, donde han empezado a recuperar algunas posiciones. Entre ellas la localidad de Ishaqi y la zona de Muatasam, en la provincia de Saladino. En la primera encontraron los cadáveres calcinados de 12 policías.