Italia entró de lleno en una recesión “técnica”, convirtiéndose en el país con la peor crisis económica en una alarmada Unión Europea en letargo económico, con Alemania, Francia y España en un crecimiento en bajada. El dato oficial fue de un -0,2% en el último trimestre de 2018. Es el segundo semestre consecutivo de caída tras el -0,1% del período julio-setiembre. En relación con el cuarto trimestre, el PBI aumentó apenas un 0,1%.

El riesgo es que el gobierno populista que manda en Roma no logre potenciar los dos últimos trimestres del 2018 y que la recesión se prolongue y se proyecte al 2020, generando conflictos políticos mayores y una espiral negativa que agitaría a los mercados hasta provocar una masiva fuga de capitales.

El dato del -0,2% del último trimestre del año pasado es el peor de los últimos cinco años. El primer ministro Giuseppe Conte aseguró que la economía pasará al signo más en el segundo trimestre “con nuestras políticas de desarrollo”, mientras que el vicepremier Luigi Di Maio, líder de Cinco Estrellas, uno de los dos partidos populistas que controlan el poder, afirmó que los partidos de oposición han mentido y son culpables de los malos resultados.