El régimen obliga a las empresas y comercios a informar compras y consumos a partir de $ 1.000 mensuales. Cada vez abarca a más gente, porque los topes para informar quedaron desactualizados.

En su búsqueda por detectar inconsistencias fiscales e incrementar la recaudación, la AFIP se convirtió en un verdadero Gran Hermano de los bolsillos de los argentinos. La entidad que comanda Ricardo Echegaray tiene una radiografía de los movimientos económicos de cada contribuyente, que alcanza hasta los consumos más frecuentes. Viajes, compras en comercios y por Internet, expensas, movimientos bancarios, resúmenes de tarjetas de crédito, transacciones en sitios como Mercado Libre, gastos en telefonía celular o en prepagas, entre otros conceptos son seguidos con detenimiento por los inspectores que cruzan datos en función de determinar si los gastos se corresponden con las declaraciones juradas, para detectar contradicciones y posibles sanciones.

La semana pasada, la AFIP excluyó del régimen de monotributo a 17 personas que viajaron a Las Vegas por la pelea entre Marcos “el Chino” Maidana y Floyd Mayweather para lo cual destinaron entre 40.000 y los 60.000 pesos, gastos que superaban los ingresos declarados para la categoría en la que estaban inscriptos. A raíz de ese caso, Echegaray aclaró que con el mundial en Brasil, la AFIP profundizaría los controles sobre quienes viajen al exterior y aclaró que “desde la AFIP estamos realizando controles permanentes”.

¿Hasta dónde llegan los controles de la AFIP?

Prácticamente tiene control de todo gasto que realizan los consumidores con el fin de impedir la evasión impositiva: -Compras mayores a $1.000. Toda compra que se realice en comercios, desde supermercados, casas de electrodomésticos o tiendas de indumentaria por ese monto quedará en un registro de la AFIP. “El comercio tiene la obligación de identificar al cliente en una base de datos que luego se envía a la AFIP antes de emitir un ticket que supere ese monto”, explicó a este diario Daniel Lejtman del estudio Lisicki, Litvin y Asociados. “Las multas por no cumplir estas condiciones dan lugar a multas que oscilan entre $ 300 y $ 30.000, en función de la gravedad de la infracción, así como también, de 3 a 10 días de Clausura del Comercio”, agregó.

-Consumo de servicios iguales o mayores a $1.000.

-Consumos con tarjetas de crédito o débito. Las emisoras de plásticos deben entregar el detalle de todos los consumos mensuales realizados por sus clientes (titulares y extensiones).

-Medicina prepaga. Las prestadoras deben informar cuando un cliente cuenta con un plan mayor o igual a $ 2.000 mensuales.

-Educación: los colegios informan sobre cuotas iguales o mayores a $ 2.000.

-Expensas: los consorcios deben informar sobre expensas de igual o más de $2.000.

-La compra de todo paquete o pasaje al exterior.

-Operaciones de compra-venta automotores: cuando la operación sea igual o mayor a $ 30.000 en el caso de automotores usados, y $ 8.000 en motos.

A su vez, la AFIP cuenta con una dependencia con tecnología de última generación para rastrear a los contribuyentes que se esconden detrás de los usuarios de internet y pactan compra-ventas a través de sitios de comercio electrónico. Según Echegaray, esto les permite incluso controlar la reventa online de entradas a espectáculos.

A partir de este rico banco de datos, la AFIP incluso tiene facultades como para solicitar información de todo movimiento bancario de contribuyentes sospechados. Bajo el régimen general (inscripto en el Impuesto a las Ganancias), el contribuyente debe declarar y poder justificar un nivel de consumos acorde a estos parámetros. De lo contrario, el Fisco puede determinarle un incremento patrimonial no justificado. Y los monotributistas deben tener ingresos (según la categoría), que permitan justificar su nivel de consumos o caso contrario, se los puede recategorizar o excluir de oficio.

“El problema es que salen a cazar en el zoológico poniendo la lupa sobre los que presentan información y no sobre los que evaden por completo los controles”, explicó Lejtman.

Asimismo, por la inflación, los montos que se fijan como topes para informar quedaron desactualizados. La mayoría fue fijada en 2012 y no fueron actualizados. Lo que antes era denominado como un consumo “relevante”, como era el gasto de $1.000 en un comercio, ya no resulta extraordinario (basta ver los precios de la nueva temporada de indumentaria donde cualquier abrigo hoy alcanza ese valor). Los montos de los topes de gastos de servicios tampoco han sido actualizados tras la quita de subsidios al gas y el agua que instrumentó Economía.