Las puertas del Dow Center se abren y el inmaculado piso parquet impacta por su brillo. Como el olor a nuevo del edificio. O como la ilusión que despierta la apertura de un centro de entrenamiento estilo NBA en nuestro país. Tanto como saber lo que significa este nuevo paso de Bahía Basket para el básquet y, sobre todo, para el deporte argentino.

El Dow Center se construyó en 14 meses. Pepe prometió y cumplió, pese a un contexto económico difícil. Otro paso de una organización innovadora.
El Dow Center se construyó en 14 meses. Pepe prometió y cumplió, pese a un contexto económico difícil. Otro paso de una organización innovadora.
Los jugadores ingresan para el primer entrenamiento, miran asombrados para arriba y para los costados. Sonrientes, con gestos, diálogos cortos y hasta abrazos, todos muestran la admiración por semejante obra, por también estar viviendo una jornada de ensueño.

Facundo Corvalán, uno de los jóvenes con mejor presente del equipo, resume el pensamiento de todos. “Hoy ya me desperté con otra energía. Y, cuando entré al Dow Center, me sentí un privilegiado. Esto es increíble, es una emoción muy grande poder estar en una organización de excelencia que nos brinda este ámbito de desarrollo profesional de primer nivel mundial”, asegura luego de terminada la primera actividad oficial en el nuevo hogar del equipo bahiense que disputa la Liga Nacional.

Pepe Sánchez, el autor intelectual de cada paso que dio esta organización de vanguardia, llega sobre el final con ojos vidriosos y su emoción, pocas veces vista en público por su perfil tan racional, ratifica la importancia que tiene en su historia.

Sobre todo porque lo acompañan la esposa Andrea y su hijo Vicente, sostenes vitales de esta “locura” que comenzó casi como una utopía y hoy puede marcar un antes y un después en el deporte nacional.