EL SUPREMO TRIBUNAL FEDERAL DE BRASIL PUSO UN ESCOLLO A LA OPOSICIÓN QUE IMPULSA EL PROCECSO CONTRA LA PRESIDENTA AL DETERMINAR QUE LA ELECCIÓN DE LA COMISIÓN ESPECIAL QUE DEBE ANALIZAR EL PEDIDO DE DESTITUCIÓN SEA HECHA NUEVAMENTE.

El juez que es informante del caso en el STF, Luiz Edson Fachin, votó el miércoles a favor del proceso tal como lo llevó a cabo Cunha, al formular un apoyo a la votación secreta, pero su posición fue contestada por la mayoría de los miembros del Tribunal, entre ellos los magistrados Teori Zavascki, Rosa Weber, Luiz Fux, Cármen Lúcia y Marco Aurélio Mello.

Fachin fue acompañado por los jueves Dias Toffoli e Gilmar Mendes, según consigna la agencia Brasil247.

La necesidad de reelegir la comisión especial que analizará el pedido de impeachment prácticamente traba al menos hasta febrero los planes de Cunha de avanzar con el juicio político a la presidenta Dilma Rousseff.

Nueve de diez ministros, además, entendieron que el Senado puede archivar el proceso de destitución incluso si el pleno de la Cámara de Diputados admite la denuncia por delito de responsabilidad.

De esta manera, Rousseff sólo podría ser apartada del cargo, por 180 días, como prevé la ley, tras una decisión de la Cámara alta.

Este pronunciamiento de la Corte se dio a partir de una demanda del Partido Comunista de Brasil (PCdB), que cuestionó el proceso llevado a cabo por Eduardo Cunha.

Por otra parte, se informó que la Corte analizará a partir de febrero el pedido de la Fiscalía General de apartar del cargo al presidente de la Cámara de Diputados de Brasil, Eduardo Cunha, y que se lo despoje de su mandato como legislador, a raíz de las denuncias por corrupción, informaron medios locales citados por la agencia DPA.

Según el portal G1, del grupo Globo, el STF evaluará la solicitud a partir del 1 de febrero, cuando termina el receso de verano del Poder Judicial, que comienza el viernes. El pedido de salida de Cunha, denunciado por su presunta participación en la red de corrupción que operó en Petrobras, fue presentado el miércoles por el fiscal general de la República, Rodrigo Janot.

En el petitorio, de 190 páginas, Janot acusa a Cunha de usar el cargo para dificultar las investigaciones de la operación Lava Jato, de la policía federal, que trata sobre los fraudes y desvíos de fondos de los que fue objeto la mayor empresa pública nacional.

Janot también acusa al político conservador de “presionar e intimidar a testigos, colaboradores, abogados y agentes públicos con el fin de dificultar las investigaciones que lo vinculan con delitos de corrupción”.

Cunha además enfrenta un proceso en el Consejo de Ética de la Cámara Baja, que puede resultar en la impugnación de su mandato. Ese proceso se basa en el presunto “quiebre de decoro parlamentario” en el que habría incurrido Cunha al negar ante sus pares tener cuentas bancarias en el exterior, lo que fue desmentido luego por las autoridades suizas, que revelaron que el legislador, su esposa y su hija poseen cuatro cuentas en ese país, que habrían recibido fondos desviados de Petrobras. “Graves hechos concretos y recientes imponen el alejamiento de Eduardo Cunha de la presidencia de la Cámara de Diputados, en vista de que ha utilizado esa relevante función en beneficio propio y de su grupo delictivo con la finalidad de obstruir y enturbiar las investigaciones delictivas existentes contra sí”, expresa Janot en su pedido. Pese a integrar la coalición oficialista y militar en el principal socio del Gobierno, el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), Cunha se declara opositor a la presidenta Dilma Rousseff, y fue quien dio luz verde para abrir el proceso para destituirla.

En tanto, PMDB, que lidera el vicepresidente del país, Michel Temer, resolvió hoy restañar las relaciones con el gobierno de Dilma Rousseff y designó como el jefe de su bacada en la Cámara de Diputados a Leonardo Picciani, cercano a la mandataria.

Picciani, quien hoy volvió a ser nombrado como jefe del PMDB en esa Cámara, había sido separado del cargo por los sectores del partido que impulsan una toma de distancia con el gobierno, debido a su “cercanía” con Rousseff y su rechazo a un posible juicio con miras a su destitución.

Sin embargo, las alas oficialistas del PMDB forzaron hoy una nueva votación y Picciani, quien había sido sustituido por Leonardo Quintao, diputado de los sectores opositores de esa formación, fue restituido en el cargo de jefe del grupo del partido en la cámara baja.

El PMDB es la mayor fuerza política del país y el principal pilar de la coalición de Gobierno de Rousseff, que proviene del Partido de los Trabajadores (PT), pero a la vez tiene en su estructura varios sectores disidentes que se han sumado a la oposición en favor de un juicio político contra la presidenta.