Los yihadistas se encargaron de difundir imágenes de fusilamientos en su afán por desparramar el terror. Hoy llegaron a la principal refinería de petróleo, tomaron tres pueblos al norte y ya combaten a 60 kilómetros de Bagdad.

Los yihadistas de la temible organización ultraislámica “Estado Islámico de Irak y el Levante” (EIIL) siguen avanzando y combaten ya a 60 kilómetros de Bagdad. Desde el arrollador avance de la semana pasada mostraron imágenes de combate encarnizado y una ferocidad inusitada. Inclusive se encargaron de distribuir imágenes de escalofriantes matanzas de militares iraquíes.

En su avanzada, hoy llegaron a la mayor refinería de petroleo en Baiji, a 200 kilómetros de Bagdad, informan hoy fuentes oficiales. Ayer las autoridades ya habían decidido cerrar y evacuar la planta ante el avance de los yihadistas. También hoy se apoderaron de tres pueblos del norte del país tras combates contra las fuerzas de seguridad y habitantes en los que murieron 20 civiles, informó un responsable local. Se trata de los pueblos de Albu Hasan, Birwajli y Bastamli, en la provincia de Saladino.

Los integristas ya habían llegado ayer a Baquba, a sólo 60 kilómetros de Bagdad, lo que causó alarma a nivel internacional y llevó a Estados Unidos a enviar 300 soldados de un cuerpo militar especial a fin de proteger su embajada en la capital de Irak.

El Ejército iraquí tuvo que combatir casa por casa en los distintos barrios de Baquba, y en otras poblaciones cercanas a Bagdad como Faluya, para poder contener a los fundamentalistas sunnitas. Los enfrentamientos dejaron al menos 30 muertos, entre ellos un camarógrafo iraquí. Un episodio especialmente sangriento se produjo en una comisaría de Baquba, donde medio centenar de presos fueron asesinados por los rebeldes, que habían atacado el lugar con lanzamisiles y armas automáticas para liberar a prisioneros de su tendencia religiosa.

Pese a que aún el EIIL no pudo llegar con sus combatientes a la capital iraquí, mantiene la presión sobre la ciudad con constantes atentados terroristas. Ayer realizaron cuatro ataques con explosivos que dejaron 10 muertos y 35 heridos en barrios shiítas.

Los enfrentamientos entre las tropas iraquíes y los terroristas fue particularmente encarnizada en la estratégica localidad de Tal Afar, entre Mosul y la frontera con Siria. Allí los choques dejaron más de cien extremistas muertos. Las autoridades habían enviado una numerosa fuerza militar y más de 2.000 voluntarios. De todas maneras, no lograron expulsar del todo a las rebeldes.

Desde que la semana pasada los yihadistas del EIIL iniciaron su avance arrollador desde la frontera siria, ya controlan gran parte del noroeste de Irak. Tomaron la provincia de Nínive y su capital Mosul, la segunda ciudad en importancia del país; Tikrit y vasta áreas de las provincias de Saladino, Kirkuk y Dhuluiyah. La situación es particularmente trágica en Nínive por los bombardeos del Ejército y las constantes batallas, que hicieron huir a gran parte de la población.

Los ultraislámicos se adueñaron además de un amplio sector de la región de Tal Afar, de importancia estratégica porque permite controlar el acceso hacia la frontera con Siria, donde ya dominan vastas regiones. La metodología que aplican a su paso es sumamente cruel: eliminan a todo aquel que tenga que ver con el gobierno o con la comunidad shiíta, para sembrar el terror y evitar la resistencia. En Samarra, por ejemplo, cuando el Ejército logró recuperar la ciudad, encontró los cuerpos de 18 soldados víctimas de ejecuciones sumarias.

El gobierno iraquí viene reclamando la ayuda inmediata de Estados Unidos, que aún debate de qué manera asistir. La primera intención de Washington es brindarles apoyo aéreo con aviones no tripulados (drones) y convencionales. Con este objetivo arribó ayer al Golfo Pérsico la nave de transporte anfibio USS Mesa Verde, que cuenta con aviones–helicópteros Osprey MV–22, y que se unió al grupo naval del portaaviones USS George H.W. Bush, que llegó a la zona el domingo. Este inmenso buque dispone de al menos 70 aparatos entre aviones y helicópteros.

Sin embargo, los expertos militares afirman que llevar adelante ataques aéreos sería muy difícil ya que los combatientes del EIIL, al apoderarse de las ciudades, se mezclan con la población. Un bombardeo podría causar una verdadera masacre de civiles, y no quieren arriesgarse en este momento tan delicado. Tampoco la utilización de los drones es muy simple, pese a que suelen ser más precisos en los ataques.