Hay conmoción en Rusia por la muerte de la joven influencer Ekaterina Karaglanova, de 24 años.

Además de postear en Instagram, la joven se había recibido de médica hacía pocos meses.

Ekaterina estudiaba y trabajaba a la vez, tenía poco tiempo libre. Había pasado por las residencias de dermatología y oncología, pero todavía estaba decidiendo su especialidad. Aunque todos creían que sería una excelente dermatóloga. El día en que le dieron el diploma escribió, feliz: “¡Lo logré! Después de seis años, que no fueron fáciles de transitar, y de una batalla llena de obstáculos”.

Su ascenso como estrella de la web fue rápido. Subía fotos y videos de sus viajes permanentemente. Además de la cuenta en Instagram, tenía un blog de viajes con miles de suscriptores.

Los casi 90 mil seguidores que tenía al momento del femicidio no entendieron por qué, de pronto y sin previo aviso, había dejado de subir posteos. Había desaparecido del mundo virtual desde hacía varios días. Se enterarían de lo ocurrido poco después por los portales de noticias.

La semana pasada, su familia perdió contacto con ella y sumado a su desaparición en las redes se preocuparon. Por ello, pidieron ayuda al hombre que le alquilaba el departamento en Moscú, donde vivía, para saber algún dato de su paradero. Pero lo que encontraron fue terrorífico.

Cuando ingresaron a la vivienda, vieron en el pasillo una valija sospechosa. Al abrirla, descubrieron el cuerpo sin vida de Ekaterina, quetenía lesiones de arma blanca, incluida una en la garganta. Si bien los padres llamaron rápidamente a la ambulancia, la joven ya había muerto.

El único dato que tienen es que su exnovio la visitó brevemente días posteriores a su desaparición, ya que fue filmado por las cámaras de seguridad.