EL SECRETARIO GENERAL DE LA ONU, BAN KI-MOON, PIDIÓ HOY CALMA Y LLAMÓ A EVITAR UNA ESCALADA DE LA VIOLENCIA TRAS EL INTERCAMBIO DE FUEGO QUE PROTAGONIZARAN EL DOMINGO ÚLTIMO ISRAEL Y FUERZAS DE HEZBOLLAH QUE ACTÚAN DESDE EL LÍBANO, DESPUÉS DE LA MUERTE DE UN LÍDER DE LA MILICIA CHIÍTA EN UN BOMBARDEO, CERCA DE DAMASCO, LA CAPITAL SIRIA.

“El secretario general condena toda violación de la resolución 1701 y urge a todos los involucrados a ejercer la máxima moderación”, señaló Naciones Unidas en un comunicado.

Ban animó, además, a todas las partes a cooperar con la misión de la ONU en la zona (FINUL), que catalogó los ataques de ayer como violaciones de la resolución que rige el alto el fuego entre Israel y el grupo chiita libanés Hezbollah desde el año 2006.

Varios cohetes lanzados desde Al Hinniyah, en el sur del Líbano, impactaron el domingo en territorio de Israel, a lo que el Ejército de este país respondió con el disparo de varias rondas de mortero.

La FINUL, según explicó hoy Ban, está investigando lo ocurrido en colaboración con las fuerzas armadas israelíes y libanesas.

Por ahora ningún grupo se responsabilizado del ataque lanzado desde el Líbano, aunque en el pasado Hezbollah y algunas facciones palestinas lanzaron en ocasiones obuses contra el norte de Israel, especialmente en momentos de tensión.

El disparo de cohetes se produjo después de la muerte en la víspera de un importante miembro del la milicia chiita, Samir Qantar -quien estuvo preso en Israel durante 29 años-, durante un bombardeo aéreo en las afueras de Damasco que, según Hezbollah, fue realizado por la aviación israelí.

En caso de confirmarse la autoría israelí, se trataría apenas de un ejemplo más de una larga serie de asesinatos selectivos de dirigentes y combatientes extranjeros cometidos por Tel Aviv en las últimas décadas en distintas partes de Medio Oriente, indistintamente de las fronteras que dividen los países.

Ayer, el ministro de Infraestructura israelí, Yuval Steinitz, se negó a confirmar o rechazar la acusación de Hezbollah, una política inquebrantable que Tel Aviv mantiene cada vez que algún Estado extranjero, grupo político o milicia le adjudica un ataque.

“Si algo le sucedió a él (por Qantar), creo que ninguna persona civilizada puede lamentarlo. Pero, nuevamente, me enteré de lo que pasó por informes de los medios internacionales y no puedo hacer ninguna referencia concreta al hecho”, explicó ante la prensa antes de entrar a la reunión de gabinete semanal, según la agencia de noticias EFE.

En tanto hoy, un grupo rebelde vinculado al Ejército Libre Sirio (ELS) reivindicó el asesinato del dirigente de Hezbollah en Damasco y negó que el autor haya sido Israel, como sostiene el grupo chiíta libanés.

En un vídeo publicado en Youtube, cuya autenticidad no pudo ser comprobada, el grupo rebelde sirio se atribuyó el asesinato de Qantar y de sus acompañantes en “una operación de precisión”.

“Negamos lo dicho por Hezbollah de que fuera un ataque de aviones sionistas”, en referencia a Israel, indicó un portavoz de la organización insurgente siria ELS, que según medios europeos y estadounidenses carecen de aviones de combate.

Por su parte, el líder de Hezbollah, Hasán Nasralá, acusó hoy a Israel de la muerte de Qantar y amenazó con responder a ese ataque.

“Tenemos derecho a responder en el momento, en el lugar y de la manera que consideremos adecuada”, dijo Nasralá, alertando a Israel en un largo discurso retransmitido por la televisión Al Manar, asociada al grupo.

Asimismo, Nasralá dijo no tener “la más mínima duda” de que Israel perpetró el ataque, en el que “la aviación disparó misiles con precisión contra un edificio residencial” donde se encontraba Qantar en el barrio de Yaramana, en la capital siria.

Al mismo tiempo, calificó de un “intento vano” el de atribuirle el ataque a la oposición siria, recordando que Israel aseguró que no perdonaría al miliciano chiita, que estuvo preso casi tres décadas en ese país.

La muerte del líder de Hezbollah desató unas horas después un intercambio de misiles entre Líbano e Israel. Primero tres cohetes disparados desde territorio libanés impactaron en el norte de Israel sin provocar ningún herido ni daños, según informaron el Ejército israelí y fuentes militares en el Líbano.

Poco después, Tel Aviv contestó bombardeando varias zonas del sur del Líbano, según informó la versión online del diario israelí Haaretz.