Ocurrió el viernes, en Tolosa. La mujer fue interceptada por dos delincuentes cuando tenía a sus pequeños hijos, de 1 y 8 años, en el asiento trasero. “Les supliqué que no se llevaran a mi bebé”, contó.

Flavia Harispuru (37) vivió en carne propia la pesadilla de todo padre. Dos delincuentes armados la interceptaron en la puerta de su casa, en La Plata, y quisieron robarle el auto con sus pequeños hijos adentro. “Les supliqué que no se llevaran a mi bebé”, contó la mujer que logró bajar a sus hijos antes de que los ladrones huyeran.

El dramático hecho se registró el viernes, aunque trascendió esta mañana. Ese día, minutos antes de las 18, Flavia se encontraba en la puerta de su casa -ubicada en las calles 527, entre 117 y 118 de la localidad platense de Tolosa-, preparándose para salir en su Peugeot 206.

Luego de sentar en el asiento trasero a su bebé de un año y de comprobar que el mayor, de 8, se hubiera puesto el cinturón de seguridad, la mujer se dispuso a arrancar. Pero no llegó a hacerlo: cuando estaba por poner en marcha el auto, sintió que le golpeaban la ventanilla. “Levanto la vista y veo a un ladrón con una pistola enorme. (El ladrón) abrió la puerta, le apoyó el arma a mi hijo más grande, mientras me ordenaba que me bajara del coche”, contó en declaraciones al diario El Día.

Mientras le apuntaban a la cabeza al chico más grande, Flavia intentaba bajarse, pero no lograba sacarse el cinturón de seguridad. “Le digo: ‘Dejame bajar al nene y al bebé”, recuerda que les suplicó, pero las amenazas seguían. Mientras ella salía, los delincuentes seguían apuntando en la cabeza a su hijo mayor y lo bajaron del coche. “Sueltan a mi hijo más grande y arrancan”, recuerda. Entonces, Flavia se desesperó: “Me cuelgo del auto y me arrastran”, relató en declaraciones a TN.

“Manoteé la puerta y me colgué, lo único que quería era sacar al bebé y que se vayan”, cuenta. Los delincuentes nunca detuvieron la marcha para que Flavia sacara a su hijo. Es más, como ella se había colgado de la puerta trasera la arrastraron varios metros.

Con la mujer colgada del coche, los ladrones dieron marcha atrás y chocaron contra un poste. Tras el impacto, el coche se les paró: “Recién ahí pude bajar a mi bebé, no me dejaban bajarlo”, señala.

Así fue que los delincuentes escaparon con el coche y la cartera de la mujer, que en su interior tenía dos mil pesos.

“¿Por qué le apuntaron a mi hijo? Si les iba a dar todo, no había necesidad…”, se pregunta Flavia, quien casi en simultáneo se responde: “no les importa nada de la vida de los demás (…) Lamentablemente tenemos que acostumbrarnos a vivir así”.