El nuevo equipo que armó Lionel Scaloni aprobó con creces su primer desafío. Ejerció un dominio absoluto. Puso ganas y goles. Demostró que había un solo equipo en la cancha. Vapuleó por 3-0 a una débil Guatemala. Y dejó expuestas claramente la falta de equivalencias. Un primer paso positivo y con una versión que deberá repetirse ante un rival más poderoso como lo es Colombia.

Argentina dio una lección de fútbol moderno en el primer tiempo. Presión bien arriba para provocar el error de los rivales. Transiciones rápidas con los pases de Lo Celso y Paredes que dejaron varias veces en posición de gol a los de arriba. Desequilibrio por los dos costados, aunque en los primeros 45 minutos hubo más ataque por la derecha (bien Renzo Saravia proyectándose; mal Pavón resolviendo) que por la izquierda (bien Palacios subiendo por sorpresa; intermitente Pity Martínez para conectarse con sus compañeros).

La Selección no tuvo las oportunidades del primer tiempo, pero sus futbolistas mostraron ganas, hambre, buenas intenciones. Y nunca pasaron zozobra atrás. Faltó redondear la faena con algún gol más. Pero el balance es altamente positivo, a pesar del flojo rival.