Los ataques yihadistas de noviembre de 2015 llevaron a las autoridades locales a replantear el dispositivo existente en sus principales monumentos y este proyecto, en manos de la agencia Dietmar Feichtinger Architectes, fue una petición expresa de la Prefectura de Policía.

Un gran muro de vidrio de tres metros de alto cubre la parte frontal y posterior, mientras en los laterales, donde están los nuevos accesos de los visitantes, se han erigido sendas vallas de otros 3,24 metros, con un diseño inspirado en el de la torre y que no tapan la visibilidad del recinto pero lo protegen de intrusiones.

La torre se encuentra entre la plaza de Trocadero y la Escuela Militar, en plenos jardines de los Campos de Marte, y el principal desafío a nivel estético, según explica a Efe el arquitecto chileno José Luis Fuentes, a cargo de la reforma, “fue mantener la transparencia y la presencia de ese eje”.

Hasta ahora, todo aquél que quería disfrutar de las vistas desde lo alto del monumento accedía a alguno de sus pilares de entrada directamente, lo que en las esperas congregaba debajo del mismo a una gran cantidad de gente.