El accidente ocurrió en Hokkaido, la segunda isla más grande de Japón. Allí, el cohete MOMO-2, al igual que su antecesor, no pudo cumplir su misión dado que fracasó apenas segundos después de despegar.

Con sus 10 metros de alto y sus 1150 kilos de peso, el artefacto de la empresa Interstellar Technologies, que confecciona minicohetes de bajo costo, cayó al suelo y provocó una enorme explosión, según lo publicado por el diario El País. Ninguna persona resultó herida en el incidente.

El junio del año pasado, el MOMO-1 protagonizó un accidente similar: se elevó 20 kilómetros, se detuve en el aire por una falla en su motor y comenzó a caer en picada hacia el océano.