El candidato de PRO le sacó 20 puntos a su rival de ECO. Aunque como no llegó al 50%, se votará otra vez en dos semanas. Recalde fue tercero. Buen debut de la boleta electrónica.

Mesura, entusiasmo, otra vez mesura. El macrismo pasó por esos tres estados en cuestión de horas, mientras leía los resultados que le cantaban las últimas encuestas, los boca de urna y, finalmente, la realidad del escrutinio. Todo en un mismo día. El candidato del PRO, Horacio Rodríguez Larreta, hizo una muy buena elección y le sacó unos 20 puntos de ventaja al segundo, su rival de ECO, Martín Lousteau. Pero como el jefe de Gabinete no llegó al 50% de los sufragios, como prevé la ley porteña en dos semanas tendrá un mano a mano con el ex ministro de Economía para ver quién sucede a Mauricio Macri en el Ejecutivo de la Ciudad. El kirchnerista Mariano Recalde, pese al empuje que intentó darle el jueves pasado la Presidenta, no levantó vuelo: quedó tercero, lejos.

La sensación en el macrismo, anoche, era dual: si bien el resultado de ayer anticiparía una casi segura victoria el domingo 19 y garantizaría cuatro años más del PRO en la Capital, no hubo batacazo para imprimirle un empuje extra a la candidatura nacional de Mauricio Macri. En un súper domingo electoral, marcado básicamente por las derrotas K en cuatro de los cinco distritos en los que se votaba, tampoco el jefe de Gobierno pudo cosechar victorias en otras dos provincias donde hacía apuestas con aliados: en Córdoba ganó el delasotista Juan Schiaretti y en La Rioja, el kirchnerista Sergio Casas. Menos impacto nacional tuvieron los comicios internos en La Pampa y los legislativos en Corrientes.

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En cuanto a la Ciudad, en la pelea por el cuarto y quinto puesto, una puja reservada a la izquierda, Luis Zamora (de Autodeterminación y Libertad) relegó a Myriam Bregman (FIT) para jefe de Gobierno, pero ambos conseguían bancas para sus espacios (ver página 24). Más allá de este dato, en el Parlamento porteño el PRO seguirá con una posición dominante y el progresismo le quitaría el segundo lugar a los K.

Macri lo abraza a Larreta, con Santilli al costado. Festejo de la fórmula PRO con el jefe.

Parte de la euforia que había en el macrismo antes del mediodía, cuando los primeros boca de urna marcaban hasta 49 puntos para Larreta, se apagó paradójicamente por otra buena noticia para el PRO:la boleta electrónica debutó con éxito. No sólo porque no hubo mayores inconvenientes durante la votación, al menos conocidos públicamente, sino porque los resultados comenzaron a cargarse bien temprano y despejaron cualquier duda. En una hora, entre las 19.08 -cuando aparecieron los datos iniciales- y las 20, ya se había escrutado más de la mitad de las mesas. Entonces volvió la mesura amarilla: el resultado real era similar al que adelantaron algunas encuestadoras días atrás. Un triunfo claro de Larreta (sumó casi tantos votos como Lousteau y Recalde), pero sin llegar al 50%.

La velocidad que tuvo el recuento se reflejó en otro fenómeno: a las 21 habían hablado los tres candidatos. Arrancó Larreta, que no mencionó el balotaje y se dirigió a sus militantes como si ya hubiese ganado la intendencia; se le superpuso Recalde, que reconoció rápido la derrota y anticipó que llamaría a sus rivales; y cerró Lousteau, el más eufórico y desafiante de cara a la segunda vuelta.

Lousteau, micrófono en mano, con Cortina y Sánchez. Hubo festejo por llegar al balotaje.

Unos minutos más tarde se colgó Macri e insistió con la voluntad de “cambio” que recogería en sus recorridas. Las elecciones locales que se llevaron a cabo hasta ahora, incluida la de su propio distrito, plantean al menos algún interrogante sobre esta idea: los oficialismos ganaron en la mayoría de las provincias salvo en Mendoza, donde la UCR volvió a vencer tras un par de triunfos del PJ; y en Tierra del Fuego, donde una K pura desplazó a una aliada.

La comparación de los votos de ayer con las PASO en la Ciudad también deja lugar para el análisis más fino: los tres principales candidatos, que habían ganado las internas, mantuvieron a grandes rasgos los apoyos de sus respectivos espacios. Pero hubo pequeños desplazamientos que terminaron explicando por qué el PRO no llegó al triunfo histórico.

En las primarias, Larreta había ganado su interna con el 28,79% de los votos, contra el 19,19% de Gabriela Michetti. En total, casi 48%. Ayer, perdió poco más de dos puntos. Lo inverso a Lousteau y Recalde. El candidato de ECO había conseguido 18,06% el 26 de abril y su partido, en total, 22,48%. Ahora superó los 25 puntos. Recalde, en tanto, pasó de un 12,45% propio y 18,94% del FPV en las primarias a menos de 22% ayer.

Recalde reconoce la derrota. Lo acompañan algunos dirigentes K. Scioli se fue a La Rioja.

Párrafo aparte para el kirchnerismo: después de dos elecciones consecutivas en las que fue al balotaje contra Macri (en 2007 y 2011) y se consolidó como segunda fuerza en la Ciudad, ahora mirará la final desde la tribuna.

Ese partido, el domingo 19, será a sólo tres semanas de las PASO nacionales. Ya no habrá tiempo para la mesura.