El gobierno de Macri liberó el año pasado los precios de los combustibles que quedaron atados a la evolución del dólar y al precio del barril de petróleo en el mercado internacional. Ahora intenta evitar una nueva suba.

La disparada del dólar que marcó el pulso de la discusión política y económica la semana pasada abrió varios frentes de batalla que el gobierno de Mauricio Macri intenta cerrar de modo de clausurar el drenaje de imagen positiva que experimenta la figura presidencial desde el debate de la polémica Reforma Previsional.

Uno de ellos es el traslado de la devaluación a los precios de los combustibles y luego de los precios en general. Por eso el gobierno mantuvo el viernes pasado un reunión de urgencia en el ministerio de Energía y Minería con los representantes de las principales petroleras para explorar alternativas a la cantada suba de los combustibles.