Devaluados y casi fuera de circulación, son parte de un fenómeno con 250 mil seguidores.

Arte, fenómeno viral y delito. Todo eso a la vez es “Los billetes andan diciendo”, una comunidad virtual que nació a mediados de abril y que ya tiene casi 250 mil “me gusta” en la red social Facebook. Nació, también, como una respuesta a la depreciación de la moneda, a partir de “obras” individuales. La mayoría de los trabajos fueron hechos sobre billetes de dos pesos, aunque hay también algunos sobre los billetes de cinco pesos (con la cara de San Martín) y de diez pesos (sobre el de Manuel Belgrano).

Es arte porque la idea es dibujar personajes sobre la figura de Bartolomé Mitre. Aparecen personajes de todo tipo: músicos (Pato Fontanet, el Indio Solari, Mick Jagger), personalidades de la política mundial (Fidel Castro, Bin Laden, Hitler, Bush, Obama) y personajes de películas (El guasón, otros de Star Wars y de “El Señor de los Anillos”). El reciente campeonato de River inspiró también a los dibujantes y aparecieron obras con la cara de Ramón Díaz y de Ramiro Funes Mori, autor de uno de los goles más importantes del campeonato, frente a Boca, en la Bombonera y en los últimos minutos del partido. Esta obra sobre Funes Mori sirve también para explicar algunas reglas de las intervenciones. “Se re nota que borraste un poco el color de la cara, si borrás la foto de base no tiene gracia. La idea es hacer imágenes con la imagen base, no imagen que tape todo o borrar la base para hacer algo nuevo arriba, para eso agarra una hoja en blanco y listo”, dice Andrés, uno de los que comentó en la foto de Funes Mori.El concepto de dibujar y crear sentido sobre los billetes no es nuevo. Andy Warhol hizo una serie con billetes de 100 dólares en los años 60, y en ese mismo camino muchos otros artistas experimentaron sobre billetes de países latinoamericanos.

Es un fenómeno que se viralizó de la misma manera que otras experiencias populares, como la del grupo “La gente anda diciendo”, que recopila frases escuchadas al azar y fuera de contexto por la calle, y que se convirtió en un libro. Lo de los billetes sigue el mismo camino. Alguien que recoge la idea y que decide compartirla a Facebook, la red social que funciona como máquina replicadora de todo fenómeno que anda dando vueltas por la calle. Desde abril de este año hasta ahora, la comunidad ya tuvo 244 mil me gusta, y cada billete nuevo que se publica (son aportes anónimos) consigue cada vez mayor cantidad de clicks. Pero de alguna manera, la escritura sobre billetes es en sí un hecho que implica la viralidad, aún antes de la aparición de Facebook. Escribir en un billete y entregarlo supone el primer paso de una cadena de circulación infinita.

Y si nos abstraemos a la letra chica del Código Penal, pintar billetes es también un delito. El artículo 283 del Código Penal establece penas de de uno a cinco años, al que “cercenare o alterare moneda de curso legal y el que introdujere, expendiere o pusiere en circulación moneda cercenada o alterada”.

Lejos de la perfección de algunos dibujos, pero con un mensaje igualmente provocador, también hay consignas escritas en los billetes. Dice uno de ellos: “Falta poco para que me cambien por caramelitos. (firmado) Bartolomé”.