Foto: ANSL

El Subprograma Biodiversidad, realizó un relevamiento por medios de imágenes satelitales para indicar el número total de superficie afectada por el fuego: más de 1.000 hectáreas.

“Se produjeron distintas situaciones en cuanto a la intensidad de las llamas, dada la compleja topografía del lugar y la influencia directa de los vientos. El fuego afectó bosques serranos de molles de beber y espinillos (en el sector de laderas y quebradas). Mientras que en las zonas de valles arrasó con bosques dominados, principalmente, por caldenes”, explicaron desde el Ministerio.

La pérdida de la cobertura vegetal en zonas con pendiente, sumada a grandes lluvias, impacta fuertemente en el suelo, generando un arrastre que se traducirá, en algunos casos, en la formación de cárcavas con sedimentos que desembocará en corridas de agua o arroyos del lugar.

Respecto a la fauna no se detectaron ejemplares muertos, lo que en principio permite inferir que se trasladaron rápidamente, aunque seguramente perdieron refugios, sitios de nidificación y degradación de sus nichos ecológicos.

Durante toda la semana, el equipo técnico del Ministerio continuará con los relevamientos en las zonas afectadas por el fuego a fin de evaluar y medir de forma detallada el impacto de las llamas en la vegetación que habita las sierras puntanas.