Se vota para definir si los pobladores de Donetsk y Lugansk respaldan la independencia. Dura oposición europea.

Mientras continúan los sangrientos enfrentamientos entre tropas del Ejército y milicianos rebeldes, los separatistas pro rusos del este de Ucrania avanzan con el referéndum para determinar la independencia de varios estados en la región. Las potencias europeas, especialmente Alemania y Francia, consideraron que la votación que tendrá lugar hoy es absolutamente “ilegal”, y pidieron que sea cancelada.

Los rebeldes aseguran que tienen todo listo para realizar la consulta popular y confían en que la población apruebe el proyecto, pese a que los sondeos sugieren que la mayoría es partidaria de seguir formando parte de Ucraniana. Las boletas llevan dos preguntas directas: “¿Aprueba usted la independencia de la República Popular de Donetsk?”, y “¿Aprueba usted la independencia de la República Popular de Lugansk?”.

“El referéndum es el único medio de evitar la escalada de la violencia y la guerra”, declaró el jefe de la comisión electoral de Donetsk, Roman Liaguin. “Si la respuesta al referéndum es ‘sí’, ello no significa que nuestra región se vaya a unir a Rusia ”, aclaró. La idea de los separatistas es formar una confederación independiente que les permita explotar los recursos de la rica región del este. Hay que tener en cuenta que en la cuenca minera de Donbass, integrada por Donetsk y Lugansk, viven 7,3 millones de habitantes sobre los 45,5 millones de Ucrania.

La votación se realizará entre las 8 y las 22, pero aún no se sabe cuándo se darán a conocer los resultados. Roman Liagin, el jefe de la junta electoral de los pro rusos, aclaró que el referéndum tendrá lugar pese a la oposición del gobierno interino de Kiev y de las grandes potencias. Y también señaló que tanto en Donetsk como en Lugansk no se celebrarán las elecciones presidenciales del 25 de mayo.

Para lograr esta autonomía del poder central de Kiev, los rebeldes esperan contar con el respaldo de Moscú. Si bien el presidente ruso, Vladimir Putin, había pedido anular el referéndum, tampoco puso mucho énfasis para que eso ocurriera. Ayer, tras la exhibición de poderío militar ruso que hizo el viernes en Crimea, el mandatario se relajó y se dedicó a jugar al hockey sobre hielo en el estadio olímpico de Sochi, junto con famosos y jugadores retirados.

En cambio sí fueron enfáticos la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, François Hollande, quienes reclamaron la suspensión de la consulta popular. Según dijeron en un comunicado conjunto, “ los referéndums planificados en varias ciudades del este de Ucrania son ilegales ”. Y aclararon que “la celebración de elecciones presidenciales libres y equitativas del 25 de mayo próximo es de capital importancia” para estabilizar el país.

Como contrapartida, Merkel y Hollande también exigieron cautela al gobierno de Kiev. Le pidieron “ abstenerse de llevar a cabo acciones ofensivas antes de las elecciones ”. Esto fue en directa referencia a dos matanzas recientes. La primera fue en Odessa a principios de este mes, donde grupos de derecha incendiaron un edificio sindical en el cual se habían refugiado pro rusos y provocaron la muerte de más de 30 personas. La segunda ocurrió el viernes en la ciudad portuaria de Mariupol: tropas del ejército ucraniano con blindados tomaron por asalto el Ministerio del Interior, ocupado por separatistas, masacrando a 20 milicianos.

Ayer continuaban los choques esporádicos en Mariupol. Dos altos militares ucranianos fueron asesinados por separatistas en circunstancias poco claras. Uno de los caídos es el teniente coronel Serghi Demidenko, subcomandante del batallón de Defensa Territorial. Según medios ucranianos, milicianos se apropiaron del cadáver de Demidenko y “le cortaron las orejas y le quitaron los ojos”.