Aislado a niveles con pocos precedentes para la historia venezolana y con un trasfondo de ilegitimidad difícil de eludir, el presidente Nicolás Maduro asume este jueves un nuevo mandato disparando amenazas y advertencias contra el amplio manojo de países que anunciaron que no lo reconocerán, entre ellos Argentina.

El autócrata chavista lanzó en estas horas un ultimátum de 48 horas para que las 13 naciones del Grupo de Lima rectifiquen el pronunciamiento del 3 de enero que calificó de ilegítimo su gobierno, Esos países reclamaron que se abstenga de asumir y que el Congreso llame a elecciones.

Si no hay rectificación, Maduro amenazó con “medidas diplomáticas y recíprocas más crudas” sugiriendo una ruptura masiva de relaciones. Ya su cancillería había dispuesto que las naciones que no reconozcan al gobierno deberán levantar sus embajadas.