Mediante un convenio, que rubrica la cartera social con empresas, se los integra para que adquieran nuevas habilidades, con la posibilidad de quedar formalmente en la planta de empleados. Quienes se suman a esta política perciben un plus de entre $3 mil y $7 mil.

Con el propósito de abrir caminos para la inserción laboral de los integrantes del Plan, el Ministerio de Inclusión Social rubricó este año diversos convenios con empresas para que 374 beneficiarios se capaciten. Se trata de una modalidad que les brinda la chance, después de tres a seis meses de formación, de ser contratados en forma efectiva.

Sobre esta política, el titular de la cartera social, Gastón Hissa, explicó que hacen una evaluación de los perfiles, según las necesidades de cada firma, y se les propone formar parte del acuerdo. Además, precisó que cada compañía se compromete a incorporar formalmente como mínimo al 50% de los capacitados.

“Bajo esta modalidad, 1609 beneficiarios tuvieron la posibilidad de adquirir nuevas habilidades en el sector privado, y de ellos 530 ingresaron de forma permanente en las empresas”, resaltó.

El funcionario agregó que en la etapa de formación, las firmas pagan un plus que va de los $3 mil a los $7 mil, según el caso. Y que participan en este tipo de acuerdos entidades de diversos rubros, como construcción, logística, textil, droguería, higiene, gastronómicos, transporte, clubes deportivos, entre otras.

“Cuando se habla de capacitación se hace referencia a un valor agregado que fortalece a los recursos humanos en general. Es un patrimonio que resulta fundamental para estar preparados para los desafíos del mundo laboral actual”, consideró el ministro.

Cooperativismo, otra vía de inserción

El titular de Inclusión Social se refirió también a las cooperativas conformadas por ex beneficiarios y precisó que actualmente hay 117 en actividad. “Con esta modalidad tienen la oportunidad de animarse a ser emprendedores, ser autónomos y tener sus propias empresas. En las cooperativas trabajan 1219 ex integrantes del Plan con una remuneración de $3800 como mínimo”, detalló.

Respecto de estos emprendimientos, Hissa contó que están orientados a tareas diversas como mantenimiento de edificios públicos, espacios verdes, forestación de rutas, diseño de espacios interiores, tareas de mecánica, confección y costura, entre otras.

Además, subrayó que desde el Ministerio se concreta un acompañamiento constante y evocó que hace un mes 230 cooperativistas recibieron certificados por su participación en un ciclo sobre Economía Social y Emprendedurismo, que estuvo dirigido por profesionales de la Fundación Emprender.

“El seminario apuntó a apoyar y fortalecer la inserción de estas asociaciones. Se trabajó sobre temas como el cooperativismo en el contexto actual como realizador de sueños, sus valores y principios. Todo se desarrolló sobre tres ejes: normas legales básicas, nociones contables y dinámica de grupo. Esto es muy importante porque es incalculable el valor que agrega internalizar conceptos para buscar más alternativas de trabajo, lo que implica mayores ingresos”, aseveró.