La segunda ciudad de Brasil se quedó hoy sin colectivos por un reclamo gremial. Se renuevan los temores por el transporte público durante el Mundial.

A 30 días de la inauguración del Mundial 2014, Río de Janeiro mostró ayer por segunda vez en dos semanas, el rostro “incivilizado” de la “ciudad maravillosa”. Miles de pasajeros varados; más de 70 colectivos con los vidrios rotos y su interior depredado; y conductores disfrazados para evitar ataques de colegas, fueron las consecuencias de un violento paro de conductores de ómnibus declarado ayer por la madrugada y que debe continuar hasta la medianoche de hoy.

Convocada por un aumento de salario de 40%, contra la decisión del propio sindicato de “arreglar” por un ajuste de 10%, el alcance de la medida de lucha fue masivo, como lo demostró el balance del Centro de Operaciones de Río, que depende de la intendencia carioca. Implantado para vigilar el tránsito ciudadano y hacer frente a situaciones de emergencia, como la de ayer, el organismo subrayó: “No tenemos cómo compensar la salida de 90 por ciento de las unidades”.

El secretario de Transporte del municipio, Alexandre Sansao, reconoció que más de 2 millones de personas resultaron perjudicadas por la paralización. Evaluó que estas medidas de fuerza “cabalgan en ancas de la visibilidad que da la realización de la Copa”. Descalificó el paro por no cumplir con las reglas legales. “Si fuera una huelga formal, deberían haber informado del movimiento con 72 horas de anticipación y dejar al menos 30% de la flota en circulación”.

Los cariocas que se animaron a subir en las escasas unidades de transporte público que circulaban por las principales avenidas de la ciudad, debieron enfrentar momentos de tensión cuando grupos de huelguistas se acercaban a apedrear los vehículos. Uno de los piquetes, con palos y piedras, fue desarmado por la policía y sus ocho integrantes llevados a prisión. Algunos choferes que no se adhirieron a la medida, decidieron ocultarse detrás de pelucas, anteojos y bigotes postizos.

En San Pablo, el panorama no luce mejor. El Movimiento de los Sin Techo anunciaron que este jueves bloquearán las principales avenidas, en el centro y el este de esta capital. Esta movilización, que promete convertir en un infierno el complicado tránsito paulistano, se realiza bajo el lema: “Copa sin pueblo, a las calles vuelvo”. Quieren “llamar la atención” de los paulistas sobre la falta de vivienda y la necesidad de realizar una reforma urbana. A ellos se les unirán otros manifestantes que quieren convertir este jueves en el “Dia internacional de la lucha contra la Copa”.