Bajo el lema “¡Todos somos Cataluña! Por la convivencia, seny (sentido común)”, la movilización reúne en el céntrico Paseo de Gracia de la Barcelona a más de un millón de catalanes contrarios a la ruptura con España que impulsan los independentistas, con el ya ex presidente catalán Carles Puigdemont a la cabeza, según estimaciones del diario El País.

Líderes nacionales, regionales y locales de los tres grandes partidos “constitucionalistas”, comparten la cabecera de la marcha, en la que se encuentran el conservador Xavier García Albiol, del Partido Popular (PP), el liberal Albert Rivera e Inés Arrimadas, de Ciudadanos, y el socialista Miquel Iceta, quien no estuvo en la anterior convocatoria, así como la también socialista Núria Marín, alcaldesa de L’Hospitalet de Llobregat, la segunda ciudad más poblada de Cataluña después de Barcelona.

“Ahora es el momento de recuperar las instituciones. El 21 de diciembre vamos a ganar nuestro futuro en las elecciones, por eso todas las personas tienen que votar”, subrayó a la prensa Arrimadas, quien liderará la candidatura de Ciudadanos en los próximos comicios.

“Puigdemont no quiere votar, pero nosotros sí. Es la oportunidad de nuestras vidas para poner fin al nacionalismo catalán”, apuntó por su parte Rivera, al inicio de la manifestación.

“Cataluña, hay que empezar a aceptar una realidad jurídica, política y social. Hay unas elecciones convocadas y todos los partidos podrán presentar sus programas en igualdad de condiciones”, añadió el socialista.

Sin embargo, Puigdemont y su gobierno no se dan por destituidos, tal como lo afirmó ayer en un mensaje institucional en el que llamó a los catalanes a defender pacífica y democráticamente la nueva etapa iniciada tras la declaración de la independencia de Cataluña en el parlamento catalán el pasado viernes.

Convocada por Sociedad Civil Catalana, la misma organización que el pasado 8 de octubre sacó a una multitud a la calle en Barcelona por primera vez para rechazar la ruptura de España, la protesta respalda el regreso a la “normalidad institucional”, impulsada por el Ejecutivo central que conduce Mariano Rajoy, apelando a la “convivencia” y a un “futuro de reconciliación”, afirmaron los convocantes.