Nick Kyrgios es una bomba de tiempo. El tenista australiano, cuestionado constantemente por su actitud dentro de la cancha, volvió a hacer de las suyas: ante Karen Jachánov fue al baño sin permiso del juez de silla y utilizó ese tiempo para desahogarse y romper dos raquetas.

El deportista de 24 años perdió el partido por la segunda ronda del ATP de Cincinnati (triunfo del ruso por 6-7, 7-6 y 6-2) y al retirarse del estadio escupió le negó el saludo al árbitro Fergus Murphy, con quien discutió gran parte del último set. «El peor umpire de la historia», le repetía el australiano, tras haber sido derrotado con una doble falta suya en el último punto.

Una vez terminado el duelo, los periodistas le consultaron a Jachánov por la actitud de su colega: «Tiene un gran talento pero a veces la cabeza no está en el lugar correcto. Es realmente difícil jugar contra él».

Nick Kyrgios, más picante que nunca: fue descalificado del Master de Roma tras revolear una silla en pleno partido.

«Hay que tratar de manejar la situación, entonces puedes tener posibilidades de ganarle. Él siempre trata de ponerte nervioso», se quejó el ruso de 23 años.

Kyrgios es tan irregular que sus últimas semanas en el circuito lo dicen todo: a comienzos de agosto ganó el ATP 500 de Washington pero horas después quedó eliminado del Masters 1000 Montreal en primera ronda.