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Cristian Darío Sánchez y el chico de 17 años fueron llevados ante el juez que los imputó por estafa. El adolescente se abstuvo de declarar ante el magistrado y luego se retiró con su padre, es decir, recuperó la libertad que había perdido hacía casi un día. No porque la Justicia haya probado su inocencia, sino porque al ser menor no puede estar privado de la libertad. Sánchez tampoco habló pero, a diferencia de su presunto cómplice, deberá esperar tras las rejas la resolución que tome el juez Leandro Estrada sobre si procesarlos o no por engañar a una jubilada a la que le quitaron más de 100 mil pesos con una estafa telefónica.

Después de elegir no declarar, el defensor de ambos, Pascual Celdrán, solicitó siete días de prórroga de la detención para Sánchez. Lo que quiere decir que Estrada tiene hasta el próximo viernes para resolver sobre el posible procesamiento de los dos. Están imputados por “estafa calificada por la intervención de un menor”, precisó el magistrado.