Cristina Fernández de Kirchner brindará mañana su séptimo discurso en Naciones Unidas, donde año tras año reclamó por una regulación global del sistema financiero internacional.

Cristina Fernández de Kirchner brindará mañana en Nueva York su séptimo discurso como Presidenta de la Nación ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, un escenario en el que siempre expuso la historia de cómo Argentina se repuso del default de 2001, a través de políticas contrarias a las sugeridas por el FMI, y en el que reclamó año tras año una regulación global del sistema financiero internacional.

El contexto en el que hablará esta vez la jefa de Estado es, sin embargo, inédito: con la Argentina en el punto más álgido de su batalla judicial con los fondos buitre, la Asamblea de la ONU aprobó hace dos semanas -con 124 votos a favor contra 11 en contra y 41 abstenciones- la propuesta de discutir y crear un marco jurídico global para los procesos de reestructuración de deuda soberana.

La propuesta, que fue aprobada el 9 de septiembre pasado, había sido impulsada por Argentina y el G77+China y tuvo entre sus principales opositores a Estados Unidos y Gran Bretaña.

En 2013, en su discurso durante la 68° Asamblea General de Naciones Unidas, la Presidenta había adelantado el interés argentino en dar ese debate al remarcar también la necesidad de “determinar una ley global, una regulación global de mercados y una intervención”, en referencia, por ejemplo, a la falta de reglamentos que abarquen los movimientos de los fondos buitre.

“Ha habido declaraciones fantásticas del G-20 en cuanto a las guaridas fiscales, calificadoras de riesgo, movimientos de capitales. Pero lo cierto es que el mundo necesita de una normativa global para una gobernanza global”, dijo la jefa de Estado durante el discurso que dio en Nueva York el año pasado, en el que resaltó la necesidad de respetar la “soberanía de los países y, fundamentalmente, a los países que queremos cumplir”.

Antes de hacer ese planteo, la mandataria explicó el proceso de reestructuración de la deuda pública externa argentina, algo que ya había hecho en sus discursos anteriores ante la misma tribuna. Durante su exposición se refirió a los canjes abiertos en 2005 y 2010 y aseguró que desde 2005 Argentina “ha pagado en término y rigurosamente cada uno de los vencimientos de su deuda”.

“¡Qué cosa, no! De haber defaulteado la deuda, hoy no nos quieren dejar pagar la deuda. Resulta casi absurdo en un mundo que se debate en reestructuraciones de deudas, en millones de hombres y mujeres, inclusive aquí en Estados Unidos, uno puede ver hombres y mujeres sin trabajo, que han perdido su casa, que han visto disminuido su empleo, ni qué hablar en una Europa devastada”, sostuvo la jefa de Estado al referirse al accionar de los fondos buitre, algunos de los bonistas que, a diferencia del 93 por ciento de los acreedores, no ingresaron a ninguno de los canjes.

Las referencias de Cristina a la necesidad de generar cambios en la regulación del sistema financiero internacional pueden encontrarse en la mayoría de sus discursos en foros internacionales y en todas sus exposiciones ante el plenario de presidentes de Naciones Unidas.

En la sesión de 2012, la mandataria resaltó una vez más que cuando la Argentina aborda el tema de la deudas soberanas lo hace desde la propia experiencia.

“Quiero decirles que cuando hablamos de esto hablamos desde lo empírico, cuando hablamos de esto en la República Argentina lo hacemos desde el conocimiento profundo por haber sido una suerte de conejillo de indias de las políticas neoliberales, producto del Consenso de Washington, que traspusieron las fronteras de toda la década de los 90 y finalmente implosionaron en el país en el 2001 cuando se produjo el default de deuda soberana más importante que se tenga memoria”, recalcó.

Desde ese mismo atril y con los mismos argumentos, agregó: “El Fondo Monetario Internacional viene tratando de organizar la economía desde los años 80 y crisis tras crisis no logra hacerlo. Sin embargo parece que los únicos que deberíamos criticarnos somos los países, no he escuchado ninguna autocrítica del Fondo Monetario Internacional en cuanto a cuáles eran las estadísticas de España”.

Las críticas al FMI también se repiten en los discursos de la mandataria argentina. En 2011, por ejemplo, recordó: “Néstor Carlos Kirchner, apenas a cuatro meses de asumir como presidente de la República Argentina con apenas el 22 por ciento de los votos, manifestaba ante esta Asamblea, y dada la situación de nuestro país, la República Argentina, que había caído en default en el año 2001,(…) la necesidad de la reforma de los organismos multilaterales de crédito, especialmente el Fondo Monetario Internacional, y también de los organismos políticos de esta honorable organización”.

El de las deudas soberanas no es, sin embargo, el único de los temas que la Presidenta aborda en sus discursos ante la Asamblea General de la ONU: por lo general también se refiere a los conflictos bélicos en el mundo, a las víctimas de los atentados terroristas sufridos por la Argentina y a la Cuestión Malvinas.

Año tras año, en la intervención de la Presidenta en la Asamblea General está presente el reclamo argentino por la soberanía de las Islas Malvinas y el llamado al gobierno de Gran Bretaña para que cumpla con la resolución de Naciones Unidas y se siente a dialogar; así como el pedido a Irán para que colabore en la investigación por el atentado a la AMIA.