La víctima es una joven de 23 años. Mientras abusaba de ella, el violador la filmó con el celular que le quitó a la chica. Los comerciantes trabajan con las puertas cerradas y denuncian un caso similar.

Entró a un comercio del barrio porteño de Núñez a plena luz del día, amenazó a la empleada con un arma y le robó el dinero y su teléfono. Pero luego la llevó al fondo del local y la violó, mientras la filmaba con el propio celular de la víctima. Minutos después escapó corriendo y hasta anoche no había sido detenido.

La Policía investiga si es el mismo delincuente que, ocho días antes, asaltó un local de la zona e intentó meter por la fuerza a una chica en el baño para violarla, aunque no pudo.

El último episodio, que se dio a conocer ayer, ocurrió el sábado pasado en un local de decoración y regalería ubicado en Cuba al 3300 y Manuela Pedraza. El ataque ocurrió al mediodía, justo frente a un colegio y a menos de 200 metros de la comisaría 35°. La zona es muy concurrida y hay mucho tránsito, ya que a sólo dos cuadras está la avenida Cabildo.

La joven violada tiene 23 años y, en el momento del ataque, estaba atendiendo el local porque le estaba haciendo un favor a la dueña, que es amiga suya y está de vacaciones. Según los voceros, un joven de unos 25 años, de cabello corto y con un piercing, se acercó a la puerta del negocio –que por razones de seguridad siempre estaba cerrada – y le dijo a la chica que quería ver algunas cosas.

“Ella dudó, pero al final se acercó y abrió. Su intuición inicial lamentablemente fue real, porque el joven primero le robó el dinero y el celular y luego la obligó a practicarle sexo oral”, contó a Télam Isabel Yaconis, integrante de la asociación Madres del Dolor. Su hija fue violada y asesinada en Núñez en 2003 (ver Un caso…).

“Yo estaba en mi local con cinco clientes cuando por la vidriera veo pasar corriendo al ladrón. Entonces salí a ver qué pasaba y me encontré con la chica del negocio de al lado, que me dijo: ‘Me robó el celular y la plata’.

Tenía todo el cuello marcado, muy rojo ”, le explicó a Clarín Gustavo, el dueño de la peluquería contigua a la regalería asaltada.

El peluquero contó que hizo entrar a la chica a su local y que, luego de que la tranquilizara y le diera agua, ella llamó a su hermana (que vive en la zona y acudió enseguida) y a la Policía. Más tarde, una ambulancia del SAME llevó a la víctima al hospital Pirovano.

Frente al comercio donde ocurrió todo hay una pizzería muy concurrida. Según contaron los vecinos, en la puerta siempre hay un policía. Pero el sábado a la hora del ataque no se encontraba.

Desde ese momento, los investigadores tratan de determinar si el violador que la atacó es el mismo joven que, el viernes 25 de abril, asaltó e intentó llevar por la fuerza al baño a la empleada de una juguetería ubicada a la vuelta del local donde ocurrió el abuso, sobre Manuela Pedraza.

Según relató Silvina, la dueña de esa juguetería, el ladrón entró cuando su empleada estaba sola, ya que ella había salido con sus hijos unos diez minutos antes a realizar un trámite.

De acuerdo con el relato de la comerciante, el asaltante se hizo pasar por un cliente interesado en comprar un CD para niños. Una vez que la empleada le abrió a puerta y lo dejó pasar, sacó un arma y la amenazó para que le entregara la recaudación.

“Atendemos permanentemente a puertas cerradas. Fue horrible, muy violento. Le robó dinero, el celular y luego intentó a los empujones meterla en el baño, aunque no lo logró porque ella se resistió”, resaltó Silvina.

Para Isabel Yaconis, por el “modus operandi” y los datos aportados por las víctimas, existen coincidencias que hacen sospechar que el agresor pudo haber sido el mismo en ambos casos. En este último episodio, el agresor era “un muchacho bien vestido, joven y que tenía perfume”.

La chica que sufrió el abuso en la regalería logró realizar una descripción fisonómica del atacante el mismo día del ataque. Pero el último jueves, cuando fue citada por la Policía para realizar un identikit, no lo pudo hacer debido al estado de shock en el que aún se encuentra.

El robo del 25 de abril y el ataque del sábado pasado son investigados por la fiscalía de Núñez-Saavedra, desde donde ahora analizan las cámaras de seguridad para tratar de identificar al agresor. Fuentes del caso consultadas por Clarín explicaron que no hubo más denuncias de ataques sexuales en la zona.