Tras anunciar que suspendía hasta febrero la búsqueda del submarino argentino desaparecido ARA San Juan, la empresa Ocean Infinity debió dar marcha atrás y comunicar que el operativo continúa, tal como está previsto por contrato. Fue la manera de reparar un escándalo que comenzaba a tomar forma. Y todo sucedió con el Seabed Constructor (el barco ultra tecnológico que rastrea) en alta mar. Una intimación enviada en las primeras horas de la tarde del viernes desde el ministerio de Defensa obligó a la compañía a cambiar de planes. Pero igualmente la continuidad del rastrillaje, que está muy cerca de cumplir el plazo mínimo de 60 días acordado, sigue con muchas dudas.

La primera versión de la jornada llegó en el habitual informe matinal de situación del buque noruego. A media mañana, se comunicó allí la decisión de suspender preventivamente la búsqueda y poner proa a Punta Arenas, en Chile. “Les resulta inútil seguir ampliando áreas, por lo que van a realizar un estudio pormenorizado en tierra de toda la data recogida, para luego determinar cómo siguen y por cuanto tiempo”, revelaron a mediodía los cuatro observadores familiares que representan a la tripulación del submarino. Les dijeron que iban a ser desembarcados en el puerto chileno.

Por su parte, los tres veedores que representan a la Armada comunicaron la novedad a la fuerza que, a instancias del ministerio de Defensa, se puso en contacto con las autoridades de Ocean Infinity. La firme postura oficial salió a luz a primera hora de la tarde. “La Armada Argentina, dependiente del Ministerio de Defensa, en el marco de las operaciones de búsqueda del Submarino ARA “San Juan” informa que ante la solicitud de la empresa Ocean Infinity de suspender transitoriamente las operaciones, ha coordinado con la misma la continuidad de la búsqueda en cumplimiento del contrato vigente”, dice la breve nota.