PABLO IGLESIAS ES EL JOVEN QUE ROMPIÓ TODOS LOS ESQUEMAS DE LA POLÍTICA ESPAÑOLA, EL LÍDER DEL SIGLO XXI FORJADO EN LA TELEVISIÓN Y LAS REDES SOCIALES QUE SE CONVIRTIÓ EN LA ESPERANZA DE INDIGNADOS, DISCONFORMES Y PERDEDORES DE LA CRISIS ECONÓMICA QUE SACUDIÓ ESPAÑA EN LOS ÚLTIMO CUATRO AÑOS.

Politólogo de 37 años, Iglesias es el candidato a la presidencia del gobierno español por el partido Podemos, la fuerza de izquierdas que nació del movimiento de los indignados o 15M, que en mayor de 2011 tomó las plazas de España reclamando un cambio político y social.

Considerado un “outsider” de la política y acusado por sus detractores de haber cambiado el poder por la ideología, este joven nacido en el barrio madrileño de Vallecas, de larga melena recogida en una cola de caballo, jeans y camisa, es la cara de la nueva política.

Rostro también de la renovación generacional que amenaza con poner fin a casi cuatro décadas de bipartidismo del conservador Partido Popular (PP) y el Partido Socialista (PSOE), se podría decir que es la encarnación del lema y el mayor activo de Podemos: “La gente común haciendo política”.

Apenas unos meses después de su creación, sin estructura, y con Iglesias como principal candidato y enarbolando un discurso antiajuste similar al de sus socios griegos de Syriza, Podemos irrumpió en las elecciones europeas de mayo de 2014.

Obtuvo cinco diputados y consiguió ser la cuarta fuerza política de España de la noche a la mañana.

Experto comunicador, Iglesias tuvo éxito defendiendo ideas como profundizar la democracia como mecanismo de control de la economía, al tiempo que acusó a Europa de querer asfixiar a los países del sur, como Grecia y España.

Con esta victoria electoral comenzaba una carrera meteórica que tendría como meta La Moncloa, sede del Ejecutivo español.

Nacido en Madrid el 17 de octubre de 1978, escritor, profesor de Ciencia Política de la Universidad Complutense -es doctor, licenciado en Derecho y master en Comunicación y Humanidades, el líder de Podemos dio sus primeros pasos políticos en las juventudes comunistas, donde militó durante la adolescencia hasta los 21 años.

Aunque rehuye la dicotomía entre izquierda y derecha – prefiere hablar de “la casta” contra el “pueblo”, y no quiere ser clasificado, el candidato de la fuerza morada asegura que es “innegable” su filiación de izquierda.

Participó activamente del movimiento anti globalización que se abrió paso en Europa en 2001 y, de hecho se reconoce de ideología marxista, aunque sostiene que “cambiar las cosas no depende de los principios, sino de la correlación de fuerzas”.

De Karl Marx, no obstante, hizo suya la famosa frase: “El cielo no se toma por consenso, se toma por asalto”, que lanzó ante sus simpatizantes a finales de 2014 en la asamblea fundacional de Podemos cuando fijó los objetivos del partido.

También su ADN es “rojo”, tal como recoge su biografía familiar. Su padre es militantes de Izquierda Unida y su abuelo, que era socialista, fue condenado a muerte durante el franquismo. En tanto, su madre, abogada laboralista, cuenta que le puso de nombre Pablo porque quiso honrar al fundador del PSOE, con el que compartía apellido.

Pese a este bagaje y a sus intereses académicos -estudió movimientos de resistencia en Italia y a los gobiernos progresista de Latinoamérica-, no fue hasta el surgimiento del movimiento de los indignados de 2011, del que participó como un ciudadano más, que Iglesias decidió dar el salto a la política en activo.

Al calor de las protestas, el politólogo y un grupo de compañeros profesores universitarios creyeron que existía un hueco para un nuevo partido de izquierda, con otro discurso capaz de recoger los reclamos de cambio.

Tenían claro que había sólo una manera de alcanzar el éxito: llegar a los medios masivos de comunicación y copar las redes sociales.

Iglesias are el hombre ideal para ello. Desde 2010 conducía su propio programa de tertulia política, La Tuerka, (primero en un canal de TDT y luego en la web del diario digital Público) y otro llamado Fort Apache.

Sólo necesitaba dar un salto a al gran pantalla, y lo hizo cuando en abril de 2013 logró que lo invitaran al programa “El Gato al agua” de Intereconomía, Desde entonces, lo llamaron de las grandes cadenas para ser comentarista.

Así empezó su ascendente carrera mediática, que se reforzó con una actividad intensa en las redes sociales, lo que expandió su liderazgo entre los jóvenes urbanos.

“Son mucho más importantes las tertulias en televisión que los debates en el Parlamento. Los debates en el Parlamento ya no los sigue nadie; además, son debates que son mentira, no debaten realmente, está todo pactado”, defiende el líder de Podemos en el libro “Conversación con Pablo Iglesias”, del periodista Jacobo Rivero.

A principios de 2015, Podemos subía imparable en las encuestas e iba sumando seguidores a través de los “círculos” que el movimiento creó en los diferentes puntos de España con la vista puesta en las elecciones municipales y regionales de mayo.

Pero Iglesias decidió imprimir un giro de centro a Podemos, lo que generó criticas internas. Entre ellas, sus detractores citan el querer parecerse a sus adversarios y haberse atado al destino del líder de Syriza, el primer ministro griego Alexis Tsipras.

También lo acusaron de ser ególatra, por su negativa a un acuerdo de confluencia de la izquierda.

El tiempo y la irrupción de Ciudadanos, el partido liberal de Albert Rivera, desgastaron y desplazaron a Podemos al cuarto lugar en las encuestas, que en febrero llegaron a situar a Iglesias detrás de Rajoy.

Relegado, Iglesias prometió una “remontada” apelando a los votantes de centro, dejando claro que quería ser referencia de la socialdemocracia para ocupar el espacio abandonado por los socialistas del PSOE.

En sus actos se muestra confiado de que ganará, que después del 20-D será el “empleado de los españoles”. Pero serán ellos los que decidirán.

En caso de no convertirse en presidente, Iglesias igualmente podrá ver cumplido el sueño de muchos de sus seguidores, que hace cuatro años pedían que su voz indignada sea escuchada en el Parlamento.