Padre vende a su hija por $200.000

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El negocio que un padre había hecho a costa de su hija, una adolescente de San Luis con un retraso madurativo, se terminó de caer anteayer. No fue ante su comprador, sino ante la Justicia. Un juez federal procesó al hombre que había vendido a su hija de 16 años y también al anciano que se la había comprado por 200 mil pesos, en Mar del Plata.

El juez Santiago Inchausti los procesó por trata de personas. Pero sólo el padre de la menor fue enviado al penal de manera preventiva, su cliente de 74 años, en cambio, sobrellevará el procesamiento en libertad. Ambos estaban detenidos en una comisaría de la ciudad costera desde hace dos semanas, informó el portal web de La Capital de Mar del Plata.

La defensa del comprador sostuvo que no se trató de una venta, sino del pago de una “dote”, es decir una tradición de la comunidad gitana en la que la futura esposa o su familia le entrega su patrimonio a su futuro marido. Es decir, el esposo le pagó a la familia de la víctima para retirarla de su casa.

Según la reconstrucción que hicieron los investigadores, la chica vivió en San Luis con su madre hasta febrero. Luego viajó a la ciudad pampeana de Santa Rosa, para visitar a su abuelo y hacerse atender por un neurólogo. “La madre tuvo que regresar a San Luis y la dejó en La Pampa una semana”, dijo una fuente.

El padre de la adolescente y ex esposo de la mujer, que vive en Santa Cruz, se enteró de que su hija estaba en La Pampa y viajó hasta allá. Una vez ahí, tomó a la adolescente y la llevó al pueblo santacruceño de Comandante Luis Piedrabuena, donde vive su familia. Allí, según la denuncia, la chica fue golpeada y abusada.

Ese maltrato fue advertido por una vecina. La mujer denunció a la familia y logró que la menor fuera retirada de esa casa y alojada en un instituto de resguardo. Cuando la madre de la víctima se enteró de lo que había pasado pidió que su hija fuera trasladada a La Pampa. Pero antes de que eso pudiera concretarse, el padre sacó a su hija del instituto, la drogó con pastillas y, así, la llevó a Mar del Plata. Cuando la menor despertó se vio en una casa extraña. Estaba mareada y sentía náuseas. Le dolía la entrepierna. No sabía que estaba en lo del anciano que la había comprado para que fuera su ama de casa y esclava sexual.

Fuente y foto: El Diario de La República.