Gendarmería impidió una marcha y los que reclamaban se subieron con sus autos a la autopista

 

Una curiosa y polémica situación se vivió ayer en la Panamericana. Luego de que Gendarmería les impidiera cortar la autopista, trabajadores de la empresa autopartista Lear hicieron una caravana con sus propios autos sobre la calzada a muy baja velocidad, lo que provocó enormes demoras en la hora pico de la mañana.

La protesta ocurrió a la altura de General Pacheco. Cerca de las 6.30, los trabajadores, que reclaman la reincorporación de despedidos, cortaron la colectora que va a Provincia. Pero cuando quisieron entrar a la autopista a hacer lo mismo, un fuerte operativo de seguridad no se los permitió. Entonces, tomaron sus autos particulares y empezaron circular todos juntos por los carriles centrales a baja velocidad, hasta que en un momento quedaron detenidos y empezaron a tocar las bocinas.

La idea de los manifestantes era llegar hasta el centro porteño y desde allí dirigirse al Ministerio de Trabajo. “Cientos de autos intentan avanzar, pero la represiva y torpe interposición de Gendarmería llegó a provocar siete kilómetros de cola de autos”, señalaron los organizadores de la protesta. Los gendarmes se limitaron a labrar las multas de tránsito, por circular en los carriles a una velocidad menor a la mínima. Recién después de una hora, y tras negociar con los responsables del operativo, la caravana retomó su ritmo y el tránsito se pudo ir normalizando.

La situación plantea una compleja situación jurídica. “Seguro les corresponde una multa de tránsito, pero hay que ver si los jueces lo entenderían como una obstrucción de la vía pública”, opinó Jorge Rizzo, ex presidente del Colegio Público de Abogados de Capital Federal. En tanto, fuentes del Ministerio Público Fiscal porteño indicaron que, si esta situación se diera en la Ciudad, iniciarían una causa como en cualquier otro piquete.