El atacante del Bayern Munich aprovechó un error defensivo y le permitió ganar al equipo de Gareca. Antes, en el primer tiempo, Venezuela había sufrido la expulsión de Amorebieta. En este Grupo C todos suman tres puntos. Y en la competición ningún equipo ganó sus dos partidos.

Perú no se da por vencido. Le ganó a Venezuela con un gol de Claudio Pizarro y dejó la definición del Grupo C para la última fecha. No fue sencillo para el equipo de Ricardo Gareca. Buscó sin éxito durante un largo tramo del partido (sobre todo desde que contó con la ventaja de jugar 11 contra 10), pero gracias al oportunismo de su goleador, quien a los 36 años demostró que está intacto.

Ahora, todo se definirá en la tercera jornada. Los cuatro integrantes suman tres puntos. Perú jugará con Colombia y Brasil enfrentará a Venezuela. Puede haber cuádruple empate. Sucede -además- en el contexto de una Copa América que, disputadas dos fechas, no cuenta con ningún seleccionado que sume seis puntos. Un síntoma de que en Sudamérica el fútbol está muy parejo. Más allá de nombres y de antecedentes.

No hubo demasiados misterios en las formaciones ni en los planteos. La idea de Noel Sanvicente, el DT de Venezuela, era poblar el medio, como ante Colombia, para quitarle espacio al manejo de los peruanos. Gareca, en tanto, buscó no sentir la ausencia de una de sus figuras: Jefferson Farfán, quien no se reucperó de una alergia epidérmica en un pie. Por él ingresó un emblema, el histórico Pizarro. Y le salió bien, resultados a la vista.

El primer tiempo fue cambiante. No se inhibió La Vinotinto ni siquiera aunque el empate lo ponía a casi nada de acceder a los cuartos de final. Jugó de igual a igual, como en buena parte de su debut ante el seleccionado colombiano. Lo del equipo de Ricardo Gareca fue previsble: el empate no era negocio. Y así lo entendió. Trató de tener la pelota y de jugar en campo ajeno. Lo logró sólo por momentos.

Hubo una jugada clave, casi a la media hora de partido, a los 29: por una infracción de Fernando Amorebieta a Pizzarro (una pisotón que no pareció intencional) el árbitro Raúl Orosco expulsó al defensor del Middlesbrough. Se tuvo que rearmar defensivamente Venezuela, claro. Y eso le restó capacidad para disputar la pelota en el mediocampo. Y para llegar, también, con Salomón Rondón solo allá arriba, lejos.

El segundo tiempo fue una versión profundizada del final de la primera mitad: Perú, empujado por la necesidad de la tabla y por la circunstancia favorable (un rival en inferioridad), buscó de todos los modos que conoce. Con la salida de los laterales, con la aparición de sus volantes, con centros para Pizarro. Pero siempre le faltaron las mismas cosas: un pase más y precisión en el área, allí donde se resuelven los partidos.

Pero de tanto ir, el equipo de Gareca encontró su oportunidad. A los 27 minutos del complemento, tras un error de la defensa rival, Pizarro demostró por qué lleva tantas temporadas jugando en la elite (suma 16 temporadas entre la Bundesliga y la Premier League). Definió sin dudar, implacable, y estableció la imprescindible diferencia para los peruanos. Con ese gol y con ese grito, se sumaron los tres puntos. Los de la resurrección.