Un oficial fue condenado a cinco años de prisión en la ciudad santafesina de Frontera por haber abusado y torturado de dos aprehendidos. El uniformado también está imputado por haber crucificado a un recluso en la localidad de San Francisco, Córdoba, en cuyo cuerpo dejó un papel con la leyenda “no robarás”.

Un policía de la ciudad santafesina de Frontera, sospechoso de haber participado el año pasado en la crucifixión de un joven, fue condenado en un juicio abreviado a cinco años de prisión por haber detenido ilegalmente a un hombre y a un adolescente y haberlos torturado y obligado a comer sus propios excrementos. En la misma causa se encuentran imputados otros dos efectivos de la fuerza, quienes posiblemente sean juzgados en los próximos meses en un debate oral.

Estos tres policías implicados son los mismos que están imputados en otra causa penal del año pasado por el hallazgo de un joven crucificado en la localidad limítrofe de San Francisco, Córdoba, en cuyo cuerpo fue encontrado un papel con la leyenda “No robarás”. El efectivo ahora condenado fue identificado comoGabriel Gerbaldo.

El hecho ocurrió la noche del 14 de abril del año pasado, cuando Gerbaldo y su compañero Raúl Monjedetuvieron ilegalmente en la vía pública a un hombre llamado Marcos Díaz y luego a un adolescente de 15 años, a quienes trasladaron a la comisaría VI de Frontera.

Según determinaron los investigadores, en cierto momento, Díaz le pidió al policía ir al baño y éste le habría arrojado un balde de agua fría diciéndole “esto es para que te afloje la panza”. Después de 15 o 20 baldazos, Díaz empezó a defecar, entonces Gerbaldo le habría quitado las esposas, llamado a otros policías y lo habría obligado a tomar con sus manos la materia fecal y comérsela, amenazándolo con utilizar una picana.

Siempre según los fiscales, el policía también habría obligado a Díaz a distribuir materia fecal por la cara del adolescente que se encontraba en una celda contigua, privado también de manera ilegítima de su libertad. Luego le habría exigido a ese adolescente que orine en un envase de plástico para que lo tome Díaz.

Según la pesquisa, Gerbaldo llamó a otro policía que orinó en otra botella y nuevamente la victima debió ingerir el contenido. Los investigadores determinaron que, finalmente, Díaz comenzó a vomitar y fue obligado a pasarse los desechos por su cuerpo y su cara.