Un total de 53 elefantes bebés esperaron encerrados en Zimbabue una resolución que cambiará para siempre sus vidas y la del resto de su especie. ¿Serán exportados para vivir en cautiverio o serán liberados nuevamente hacia la naturaleza, de dónde nunca deberían haber salido?

El destino de ellos, finalmente, será la libertad gracias a una resolución de la XVIII Conferencia de las Partes (COP 18) de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres celebrada en Ginebra que estableció la prohibición del envío de elefantes y rinocerontes a los zoos y circos del mundo.

Anna Mulá, responsable jurídica de la organización ZOOXXI en Barcelona y en la COP aseguró que «se ha hecho un trabajo técnico y científico para llegar a esta votación y conseguir que se gane».

De todas formas, remarcó que la Unión Europea aceptó esta prohibición con una cláusula de enmiendas de flexibilización. «Hay casos excepcionales por los que van a poder ser exportados algunos elefantes. Pero las condiciones son estrictas y se tienen que cumplir. En la COP siguiente se intentará prohibir definitivamente o restringirla aún más y que no tenga que usarse nunca», aseguró.

Estas excepciones tienen que ver con «circunstancias excepcionales» luego de consultar a expertos de la CITES y de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), o en los casos de «traslados temporales en situaciones de emergencia».