El presidente ruso lideró hoy el lanzamiento de varios misiles, entre ellos, el cohete intercontinental Tópol, una de las armas más temibles de su arsenal.

En una nueva demostración de músculo bélico, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, dirigió hoy unas maniobras militares en las que las fuerzas espaciales rusas rechazaron un simulacro de ataque nuclear masivo con misiles intercontinentales.

Esto implicó que el ejército ruso hiciera varias pruebas de misiles balísticos, entre ellas el disparo de un misil intercontinental de tipo Tópol desde la base de Plesetsk (norte de Rusia), así como de otros misiles de corto alcance desde submarinos de la flota del Norte y de la del Pacífico.

Los ejercicios surgen en momentos en que Rusia mantiene con Europa y EE.UU. una pulseada por el control de Ucrania.

“Todos hemos tenido la oportunidad de corroborar la alta preparación y coordinación de las fuerzas ofensivas y defensivas de nuestro país. En el mundo sigue habiendo no pocas amenazas y desafíos”, dijo Putin, citado por las agencias locales.

Las fuerzas estratégicas rusas lograron repeler el ataque perpetrado por un hipotético enemigo durante unos ejercicios de alta precisión efectuados en el polígono de Priozersk, en territorio de la vecina Kazajistán.

Los sistemas de defensa antimisiles Amur lograron derribar los misiles balísticos enemigos, según informó el Ministerio de Defensa a las agencias locales.

El misil intercontinental Tópol es capaz de burlar cualquier escudo antimisiles y es una de las armas más temibles del arsenal nuclear ruso.

El Tópol fue lanzado desde el cosmódromo de Plesetsk, en la parte europea de Rusia, y alcanzó su objetivo en el polígono de Kura, en la península de Kamchatka (lejano oriente).

Rusia cuenta en su arsenal con más de un millar de Tópol de emplazamiento terrestre, a los que debería sumarse en breve el también misil balístico Bulavá, que equipará los submarinos atómicos de nueva generación.

El ensayo contó con la asistencia de Putin y los presidentes de Bielorrusia, Armenia, y las centroasiáticas Kirguizistán y Tayikistán.

Las Fuerzas Armadas “son el mejor garante de la soberanía e integridad territorial de Rusia y juegan un importante papel a la hora de garantizar la seguridad regional y global”, concluyó el presidente ruso.